El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil condenó a los dos autores intelectuales del asesinato de la concejal Marielle Franco a 76 años y tres meses de cárcel en régimen cerrado. El ex consejero del Tribunal de Cuentas de Río de Janeiro Domingos Brazao; y su hermano y diputado federal, Chiquinho Brazao, habían sido detenidos en 2024.
Los hermanos fueron hallados culpables de doble homicidio calificado, organización criminal armada y la tentativa de homicidio de una asesora de Franco que sobrevivió al ataque. La investigación se basó en la delación premiada de Ronnie Lessa, condenado a 78 años de prisión por el crimen de Franco.
La activista feminista y LGBT+ tenía 38 años y viajaba en auto por el centro de Río de Janeiro cuando fue acribillada junto a su chofer. Ambos perdieron la vida a manos de dos expolicías también condenados. Franco dejó atrás a su esposa Mônica Benício, arquitecta y activista por los derechos humanos y la comunidad LGBT+.
El crimen de Marielle Franco fue un mensaje para la clase política
Según el máximo Poder Judicial de Brasil, los hermanos Brazao ordenaron el crimen como represalia por el trabajo de Franco contra las milicias que controlaban los barrios populares de Río de Janeiro. "Los Brazao no solo tenían contacto con la milicia; ellos eran la milicia", afirmó el juez Alexandre de Moraes, a cargo del juicio.
Franco se había centrado en impedir la expansión de las urbanizaciones clandestinas en barrios pobres, una de las mayores fuentes de ingreso para las milicias. Según el STF, Franco fue asesinada para dar un "recado" a la clase política carioca.
"Quien hace política en Río y nunca les pidió votos a narcotraficantes o milicianos, que tire la primera piedra", argumentó Cleber Lopes, el abogado de Chiquinho Brazao.
Mientras el STF, de su lado, señaló el "racismo" y la "misoginia" de los condenados. Marielle Franco era "una mujer pobre, una mujer negra que se atrevió a ir en contra de los intereses de milicianos, hombres y blancos", definió Moraes.