Yanina Zilli fue una de las mujeres argentinas más populares de su tiempo, brillando en una década marcada por el teatro de revistas y por romances explosivos que sacudieron a toda la farándula, como su historia con Diego Armando Maradona y el fugaz e intenso affaire con Luis Miguel. Su magnetismo la convirtió en figura indiscutida del espectáculo. Años después, regresó al centro de la escena mediática al ingresar a la casa de Gran Hermano, decidida a conquistar al público y ganar. “En mi vida cumplí todos mis deseos; entrar a GH es un regalo de la vida”, reveló con la misma pasión que siempre la caracterizó.
La Generación Dorada ya está adentro de la casa más famosa del país y entre sus jugadores, ingresó una de las mujeres más impactantes de la escena mediática de la década de los 90'. La exvedette regresó decidida a cerra las puertas de la casa de Gran Hermano y su participación promete ponerle picante a una temporada más centrada en la táctica y la estrategia.
Yanina nació en Arequito, Santa Fe y fue educada en un colegio de Monjas, primero en su pueblo y luego en Casilda. A pesar de su estricta educación religiosa, ella decidió romper los prejuicios y se lanzó de lleno a su deseo que era convertirse en una mujer reconocido dentro del espectáculo argentino y se mudó a Rosario. Una vez instalada en la ciudad, empezó a estudiar Derecho y Educación Física pero las abandonó por su verdadera pasión: el escenario.
Y así fue que se convirtió en una de las vedettes más populares de la década del 90. Vivió en varias ciudades a las que tuvo que mudarse por trabajo. Buenos Aires, Mar del Plata y Miami fueron sus residencias en el mejor momento de su carrera. Vedette, actriz y humorista, se destacó en el teatro de revista y en reconocidos ciclos televisivos, siendo la partenaire de los capo cómicos más destacados de la década: Hugo Sofovich, Emilio Disi, Miguel del Sel, Ana Acosta y Jorge Corona, entre otros.
También participó en reconocidos ciclos televisivos que mezclaban el humor picaresco de la época como Brigada Cola, Los Benvenutto y Rompeportones gracias a su figura despampanante y su presencia escénica que la transformaron en símbolo de una época. Su cuerpo que la había ayudado a llegar a la escena porteña también hizo que la industria la encasillara y que no pudiera cumplir su verdadero sueño de ser una actriz dramática. Yanina intentó salir de ese lugar, pero el mercado volvía a colocarla en el show. Esa tensión entre lo que era y lo que quería ser marcó su carrera.
Los romances de Yanina
Su vida sentimental fue terreno fértil para titulares y leyendas. Los programas de chimentos de la época se disputaban su presencia y llegó a participar en ciclos como Videomatch, siendo blanco de bromas y en Versus, protagonizando videoclips subidos de tono que aún se recuerdan. En la época de la "pizza con champagne" se la vinculó con Diego Maradona, coincidiendo con la era más mediática del futbolista. Según la exvedette, compartió charlas y momentos de apoyo con el Diez.
También tuvo un romance fugaz pero intenso con el artista mejor cotizado de la industria musical, Luis Miguel y una historia recordada con humor con el futbolista Martín Palermo, a quien ayudó a esquivar a la prensa escondiéndolo en su camioneta. Sin embargo, su vínculo más estable fue con el ex Independiente, Ricardo Bochini, a quien recuerda como una de las mejores personas que conoció.
El cambio verdadero de Yanina se dio con la llegada de la maternidad. Los nacimientos de sus hijos, Ofelia y, especialmente, el de Santino que la dejó en coma farmacológico durante tres días por un parto complicado, redefinieron su vida. “Volví a nacer”, confesó y desde entonces, el amor por sus hijos fueron más importantes que el aplauso y la exposición pública.
La historia de Yanina Zilli también estuvo marcada por momentos complicados: la crisis económica tras la caída empresarial de su padre, un intento de abuso en un casting que logró enfrentar, y oportunidades truncas como la propuesta de Emilio Azcárraga Jean para trabajar en Televisa, que se frustró por una tragedia familiar. Cada golpe fue forjando una resiliencia silenciosa.
Alejada hace ya tiempo de la escena mediática, decidió regresar al reality más importante de la televisión argentina como parte de una "revancha íntima". Yanina considera esta oportunidad como su plataforma para mostrarse sin etiquetas, sin plumas y a corazón abierto.