"Inexplicable": la reconstrucción de los 17 minutos llevaron al fatal choque de trenes en España

Según las primeras investigaciones, el fatal accidente en las afueras de la ciudad de Toledo fue provocado por un error humano, tras la caída del sistema de control informático. Lo que nadie entiende hasta ahora es como un controlador y varios supervisores autorizaron la circulación normal cuando un tren permanecía detenido en la vía y existían señales que advertían del inminente choque con otro de alta velocidad.

La colisión entre un tren de alta velocidad AVE y una formación convencional de la compañía Iryo, provocó esta mañana al menos 68 muertes en España. El accidente, calificado por la autoridades como "inexplicable" abrió una serie de interrogantes de dificil respuesta hasta ahora sobre las decisiones que tomaron los responsables de regular la circulación.

La reconstrucción preliminar presentada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, sitúa el origen de la secuencia alrededor de las 8.30, cuando se produjo una avería en el sistema informático de señalización LZB. Según la explicación oficial, el fallo estuvo relacionado con un problema de comunicación entre computadoras y servidores y provocó la interrupción automática de la circulación de seis trenes que se encontraban en ese tramo de la red ferroviaria, tres en cada sentido.

Una marcha que no debió reanudarse con "normalidad"

Ante la pérdida del sistema de control, los trenes quedaron detenidos y la gestión de la circulación pasó a depender de las instrucciones impartidas por los operadores encargados de coordinar los movimientos. Una reconstrucción realizada por el medio español El País, señala que este tipo de situaciones no son inhabituales y que cuentan con protocolos específicos: una falla informática no significa necesariamente que la red tenga que quedar paralizada, pero esos procedimientos exigen respetar instrucciones específicas y establecer comunicaciones claras con los conductores.

A las 8.36, aproximadamente seis minutos después de la avería, un controlador autorizó a los trenes afectados a reanudar la marcha con "normalidad". Sin embargo, según las autoridades, la orden no debió ser esa, ya que "normalidad" no era la situación real del sistema, ya que la señalización continuaba fuera de servicio y correspondía avanzar con precaución, a una velocidad que permitiera detenerse ante cualquier obstáculo y sin superar los 40 kilómetros por hora.

Uno de los conductores habría advertido al centro de control sobre la necesidad de aplicar ese procedimiento. Pese a ello, de acuerdo con la reconstrucción oficial, no se impartieron instrucciones equivalentes al AVE que posteriormente chocaría contra el Iryo.

Los 17 minutos previos a la colisión

La cronología preliminar sitúa el choque alrededor de las 8.53. Durante los 17 minutos transcurridos desde la autorización de circulación, el AVE recorrió aproximadamente 25 kilómetros en dirección al Iryo, que permanecía detenido y no conseguía reanudar la marcha.

Según la información difundida por el Ejecutivo, el centro de control disponía de varias señales que indicaban la situación del Iryo. En las pantallas aparecía la formación detenida y una señal roja marcaba el punto donde se encontraba. A esos indicios se sumaron las comunicaciones de la tripulación.

Óscar Puente, ministro de Transporte de España.

Óscar Puente, ministro de Transporte de España.

La primera llamada mencionada en la reconstrucción se produjo a las 8.41. En ese contacto, el Iryo informó sobre su situación y recibió instrucciones para continuar con normalidad. Sin embargo, a las 8.48, unos cinco minutos antes del accidente, la maquinista volvió a comunicarse con el centro de control para explicar que el tren no conseguía reiniciar el sistema y seguía inmovilizado.

De acuerdo con la versión oficial, ese aviso no provocó una orden para que el AVE se detuviera o redujera su velocidad. La ausencia de una intervención constituye una de las principales incógnitas del caso. Esta situación es la que más dudas genera entre los investigadores, que no encuentran explicación a esto y, según la reconstrucción de El País, solo son capaces de atribuirlo a un "despiste prolongado".

Puente señaló que las comunicaciones entre los trenes y el centro de control quedaron registradas en audio y por escrito. Esos documentos permitirán reconstruir las instrucciones impartidas y determinar cómo reaccionaron los responsables ante la información disponible.

El ministro consideró que la secuencia podría explicarse por una actuación incorrecta del operador encargado de coordinar la circulación. No obstante, el centro de control contaba también con un auxiliar y un supervisor, por lo que la investigación deberá aclarar las funciones de cada integrante y establecer si existieron fallas en los mecanismos de vigilancia interna.

El controlador involucrado fue interrogado por la Guardia Civil y contó con asistencia jurídica y psicológica, según la información difundida. Estas actuaciones forman parte del proceso de investigación y no permiten anticipar responsabilidades individuales, que deberán determinarse a partir de las pruebas reunidas.

La velocidad exacta del AVE al momento del impacto todavía no había sido determinada. Puente indicó que en ese tramo se pueden alcanzar los 200 kilómetros por hora, aunque esa cifra corresponde a la velocidad máxima posible y no confirma a qué ritmo circulaba el tren accidentado.

TEMAS RELACIONADOS