El número dos del movimiento libanés Hezbolá, Naim Qasem, advirtió a Israel que la "solución" para poner fin a la guerra "es un alto el fuego", sin el cual realizarán ataques "contra cualquier lugar" del territorio israelí como el bombardeo que lanzaron este martes contra la ciudad de Haifa.
"Ya que el enemigo israelí apuntó contra todo Líbano, tenemos derecho, desde una posición defensiva, a apuntar contra cualquier lugar" de Israel, "ya sea el centro, el norte o el sur", afirmó Qasem en un discurso televisado. "La solución es un alto el fuego. La resistencia no será derrotada porque esta es su tierra", insistió.
Qasem ganó protagonismo tras la muerte del líder de Hezbolá, Hasán Nasralá, quien falleció el 27 de septiembre tras un bombardeo israelí en Beirut. El número dos remarcó que el grupo se mantiene "fuerte" pese a las pérdidas y ataques que sufrió en las últimas semanas.
El movimiento proiraní aseguró haber disparado una andanada de cohetes contra Haifa, dos días después de que uno de sus drones matara a cuatro soldados en una base militar al sur de esa ciudad israelí. También afirmó estar llevando a cabo combates "cuerpo a cuerpo" con las tropas israelíes en el sur de Líbano.
La ONU asegura que los ataques recibidos en Líbano "podrían constituir un crimen de guerra"
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, denunció este domingo que en el sur del Líbano varios miembros de las fuerzas de paz del organismo -denominada Finul- sufrieron heridas por los avances de Israel contra los militantes de Hezbolá.
"El personal de la Finul y sus instalaciones nunca deben ser objeto de ataques", advirtió el dirigente portugués a través de un comunicado, que hizo referencia a la situación de los cascos azules de la organización en el país árabe.
"Los ataques contra las fuerzas de paz violan el derecho internacional (...) pueden constituir un crimen de guerra", añadió Guterres luego de que el ejército israelí irrumpiera en una de sus posiciones con dos tanques.