El tifón Rai, que azotó Filipinas entre el jueves y el sábado, continúa incrementando su número de víctimas. Según informó la policía, la cifra asciende a 375. El conteo anterior hablaba de 208. El fenómeno cruzó de este a oeste por unas nueve islas del sudeste del país con vientos de hasta 240 kilómetros por hora, causando graves daños en viviendas e infraestructuras.
Además, más de 300 mil personas abandonaron sus casas y hoteles de playa luego de que el tifón arrasara parte del archipiélago y dejara a varias zonas sin comunicaciones ni servicio eléctrico, mientras que en otros sitios arrancó techos y derribó postes de electricidad. Actualmente, hay desplegados miles de policías, militares, guardias costeros y bomberos para asistir en las búsquedas y en el rescate en las zonas afectadas.
Los vientos de Rai bajaron a 150 kilómetros por hora al avanzar por el país con lluvias torrenciales, arrancando árboles y destruyendo estructuras de madera. Rai golpeó a Filipinas tardíamente en la temporada de tifones, debido a que los ciclones suelen formarse entre julio y octubre.
Los científicos advirtieron que los tifones se vuelven cada vez más poderosos y se fortalecen más rápidamente como efecto del cambio climático. Filipinas es considerado como uno de los países más vulnerables al cambio climático y recibe anualmente unos 20 tifones y tormentas, algunos de efectos devastadores.