El Vaticano se ofreció como mediador en la guerra entre Israel y Hamás

El secretario de Estado, Pietro Parolin, señaló que la Santa Sede "está preparada para cualquier mediación necesaria". A su vez, reclamó "diálogo" entre las partes como forma de "evitar nuevos esparcimientos de sangre". 

El Vaticano se ofreció como mediador en medio de la guerra entre Israel y Hamás que ya alcanzó la cifra de 3000 muertos. Así lo expresó su secretario de Estado, Pietro Parolin, al señalar que la Santa Sede “está preparada para cualquier mediación necesaria”. A su vez, reclamó “diálogo” entre las partes, como forma de “evitar nuevos derrame de sangre”.

“La Santa Sede está preparada para cualquier mediación necesaria, como siempre. Mientras tanto, intenta hablar con las partes con canales que ya están abiertos”, expresó Parolin en declaraciones a la prensa oficial del Vaticano.

En la misma linea, el secretario sostuvo también que "la mayor justicia posible en Tierra Santa es una solución de dos Estados que permitiría a palestinos e israelíes vivir uno al lado del otro al mismo tiempo, en paz y seguridad, satisfaciendo las aspiraciones de la mayoría de ellos".

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En referencia a una posible mediación para poner fin al conflicto, “debe tener en cuenta una serie de elementos que hacen que el tema sea muy complejo y articulado, tales como la cuestión de los asentamientos israelíes, la seguridad y la cuestión de la ciudad de Jerusalén".

"Sigo con aprehensión y dolor lo que está ocurriendo en Israel. Traslado mi cercanía a las familias de las víctimas. Que cesen los ataques y las armas, les pido por favor. El terrorismo y la guerra no llevan a ninguna solución, solo a la muerte y el sufrimiento de tantos inocentes", declaró.

Papa Francisco

"La guerra es una derrota. Toda guerra es una derrota. Recemos para que haya paz en Israel y en Palestina", agregó el Papa, quien no hizo referencias directas a la Franja de Gaza o al grupo palestino Hamas pero aseguró que sigue "con angustia" los acontecimientos.

Las medidas de seguridad se reforzaron tanto en Roma como en el Vaticano, en especial en las embajadas de Israel, en las residencias diplomáticas de funcionarios israelíes y en la zona de Sant'Angelo, donde se encuentra el barrio judío más antiguo de Europa.