El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, encabezó el acto oficial por el Día del Mar en la base militar de Puerto Quijarro. Durante la ceremonia, el mandatario combinó el histórico reclamo por la salida al océano Pacífico con un llamado a fortalecer la conexión comercial hacia el Atlántico.
En su discurso, el jefe de Estado lamentó las consecuencias del conflicto limítrofe, aunque pidió una mirada a futuro. "Chile nos hizo daño, diga lo que se diga, pero siempre el futuro es mejor. Nos hicieron daño, pero esta es tierra de nobles, de gente buena, de familias. Creemos en Dios, creemos en la familia, creemos en la patria. Por eso yo los invito a pensar en el futuro", expresó.
Estas declaraciones ocurren en un contexto de acercamiento bilateral con la reciente administración chilena de José Antonio Kast. A pesar de la voluntad de diálogo entre ambos gobiernos, la demanda boliviana por el acceso soberano a la costa permanece sin resolución.
Frente a este escenario diplomático, el gobierno boliviano apuesta por rutas alternativas para sus exportaciones a través de la hidrovía Paraguay-Paraná. "Esto es el futuro, el ejemplo de Puerto Quijarro y las nuevas alianzas con Brasil y Paraguay", destacó Paz en relación con esta nueva estrategia logística.
El mandatario también aprovechó la ocasión para contrastar su política de integración con las medidas migratorias de los países vecinos, en clara alusión a las barreras fronterizas de Chile. "Nosotros no hacemos zanjas, nosotros construimos puentes de integración", sentenció.
Para concretar este objetivo, las autoridades proyectan un beneficio mutuo con los países limítrofes. Sobre esta visión, el presidente aseguró que "la economía va a abrir todas las puertas necesarias para volver a nuestro Pacífico y se beneficien todas las naciones, porque esa es la visión, que todos ganen. Nosotros no queremos hacer daño. Queremos que cada uno de los pueblos hermanos fronterizos se beneficien".