El papa Francisco enfrentó los rumores y no descartó su renuncia: “La puerta está abierta”. Aclaró que aún no pensó en esa chance, pero que por su edad y sus problemas de rodilla podría ser una opción. “No sería una catástrofe”, desdramatizó.
El papa Francisco enfrentó los rumores y no descartó su renuncia: “La puerta está abierta”. Aclaró que aún no pensó en esa chance, pero que por su edad y sus problemas de rodilla podría ser una opción. “No sería una catástrofe”, desdramatizó.
Producto de sus lesiones físicas, el máximo Pontífice estuvo limitado a sus actividades por ese motivo decidió moverse en silla de ruedas, por ese motivo se planteó el fin de su mandato y consideró que no cree poder seguir “con el mismo ritmo de los viajes de antes”.
“A mi edad y con esta limitación tengo que ahorrar fuerzas un poco para poder servir a la iglesia o, al contrario, pensar en la posibilidad de echarme a un lado”, expresó en una charla luego de un viaje a Iqaluit para poder reunirse con la población de los inuit.
Consideró que “la puerta está abierta y es una de las opciones, pero hasta ahora no he llamado a esta puerta”, pero destacó que “se puede cambiar de Papa, no hay ningún problema”.
Por otra parte, habló sobre los abusos cometidos en los internados católicos y el trato a los indígenas en Canadá e indicó que forman parte de un “genocidio”. “Condené todo ello. Secuestro, cambiar la cultura, cambiar la mentalidad, cambiar las tradiciones, cambiar una raza, digamos, toda una cultura”.
En la misma línea, pidió disculpas en su nombre por el mal causado a los pueblos indígenas.