El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó una advertencia al régimen de Nicaragua este martes, luego de que el mandatario Daniel Ortega anunciara que no celebrará nuevos comicios en el país centroamericano. El funcionario estadounidense declaró que el presidente Donald Trump y la comunidad internacional "no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura (...) profundiza la represión y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional".
La reacción oficial surgió tras las declaraciones emitidas el último domingo por Ortega durante el acto del 47° aniversario de la Revolución Sandinista. En ese evento, el líder de 80 años afirmó que "en Nicaragua no volverá a haber elecciones" en las que puedan llegar al poder "partidos puestos por los yanquis (EEUU)".
A partir de estas directivas, la Asamblea Nacional nicaragüense informó este martes sobre el inicio de análisis de reformas para cumplir las órdenes del Ejecutivo. La medida consolida el control del oficialismo, que ya había aprobado a fines de 2024 una reforma constitucional para extender el mandato presidencial de cinco a seis años y nombrar a Rosario Murillo como copresidenta.
Para responder a las acciones del régimen, Washington mantiene vigentes sanciones administrativas que restringen la emisión de visas a más de 2.350 funcionarios nicaragüenses y sus allegados. Sin embargo, la Casa Blanca evitó aplicar hasta el momento un esquema de presión de mayor alcance como el impuesto a Cuba.
La decisión del régimen desató el rechazo de organismos e instituciones internacionales
El anuncio de Ortega provocó la condena inmediata de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a través de su secretario general, Albert Ramdin. El diplomático cuestionó el rumbo político del país centroamericano y sostuvo que "el régimen ha abandonado la democracia".
Por su parte, el gobierno de Costa Rica llamó a consultas a su embajador en Managua como señal de protesta formal. La decisión diplomática reflejó la creciente preocupación de la región ante el aislamiento internacional de la administración nicaragüense.