El expresidente peruano Alberto Fujimori quedó en libertad tras un polémico fallo

Fujimori, de 85 años, abandonó la celda de una base policial ubicada en Lima donde permaneció 16 años, en medio del festejo de sus seguidores y pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos exhortara al país a abstenerse de ejecutar el indulto.

Fujimori abandonó el penal policial de Barbadillo, en Lima, y fue recibido por sus hijos Keiko y Kenji. Se lo pudo ver con una cánula conectada a su nariz y llevaba un pequeño balón de oxígeno porque, según sus médicos y familiares, sufre de úlceras en el estómago, hipertensión y fue sometido a cirugías por un cáncer en la lengua.

Según allegados de la familia Fujimori, el exlíder residirá en casa de su hija mayor Keiko, en un barrio residencial, donde será custodiado por decenas de policías.

El expresidente peruano, de 85 años, abandonó la celda de una base policial ubicada en Lima donde permaneció 16 años, en medio del festejo de sus seguidores que lo consideran "un héroe que salvó a Perú del terrorismo y colapso económico".

Familiares de víctimas, legisladores de izquierda y defensores de Derechos Humanos criticaron la restitución del indulto y advirtieron que conlleva a un "grave incumplimiento" de los compromisos internacionales. "El indulto es una vergüenza internacional", dijo la exministra de Cultura, Gisela Ortiz, cuyo hermano fue una de las víctimas de las masacres.

La excarcelación se produjo pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos enviara una nueva exhortación al país para abstenerse de ejecutar el indulto, que fue restituido por el Tribunal Constitucional tras una vertiginosa saga legal respecto al caso.

La Corte IDH pidió detener el indulto hasta que el organismo tenga "todos los elementos necesarios para analizar si dicha decisión cumple con las condiciones" que exige el beneficio.

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