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¿Cómo funcionó la dolarización en Ecuador, Panamá y El Salvador?

Los vaivenes económicos en los países latinoamericanos han despertado la fantasía de la dolarización a lo largo de las últimas décadas.

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  • El dólar es fiable, prácticamente no pierde valor, el mundo lo utiliza para el comercio internacional, es la divisa de referencia indiscutida y los ahorristas suelen resguardarse en este preciado billete verde para conservar el valor de su esfuerzo. Los vaivenes económicos en los países de América Latina han despertado la fantasía de la dolarización a lo largo de las últimas décadas, pero ¿es realmente la dolarización la solución a la mala salud de las economías latinoamericanas? Tres países adoptaron el dólar como moneda oficial en distintos momentos de su historia: Panamá, El Salvador y Ecuador. ¿Cuál ha sido la experiencia real en estos lugares?

    Empecemos por el comienzo. La dolarización es la adopción del dólar estadounidense como moneda y sustituye a esta divisa local para fijar precios o como método de pago. Y como todo, tiene sus dos caras. Quienes defienden la dolarización destacan que es el método más seguro para evitar la depreciación monetaria y el riesgo de devaluación de la moneda. Favorece las inversiones extranjeras, el crecimiento económico y el acceso a mercados financieros globales, entre otras cuestiones.

    Los detractores de la dolarización señalan que los países que la adoptan pierden su soberanía monetaria, y por consiguiente, su capacidad para emitir dinero y controlar el circulante. Además, resignan la posibilidad de realizar ajustes de cambio para estabilizar la economía, y cuando ocurren desbalances en la balanza de pagos, inevitablemente aumenta la deuda externa. La parte más dolorosa de la dolarización suele llevársela el pueblo, si se tiene en cuenta que suele ser la receta que se utiliza tras graves crisis financieras, con tasas de cambio nocivas para los ciudadanos que ven cómo su poder adquisitivo en dólares se ha escurrido.

    Panamá, la experiencia de dolarización más larga del mundo

    El primero de los países de la región que adoptó el dólar fue Panamá tras declararse Estado independiente. En 1904 se estableció como moneda oficial a la divisa estadounidense y al balboa, su moneda nacional. Es cierto que su dolarización es diferente a la de los otros dos países porque su relación con EE.UU. ha sido históricamente estrecha y de este vínculo surge su política monetaria. EE.UU. apoyó la independencia panameña de Colombia e impulsó la construcción del Canal de Panamá y la proximidad con el país. Por aquel entonces, los líderes buscaban crear un Banco Central con capacidad de emitir su propia moneda, pero EE.UU. se opuso y obligó al Gobierno a adoptar el patrón oro como sistema de referencia. El banco Nacional de Panamá funciona en los hechos como un banco comercial y de desarrollo y el valor del balboa está ligado al dólar americano.

    Panamá es la experiencia de dolarización más larga del mundo. Produjo cierta estabilidad, ofició de imán para grandes inversiones extranjeras y como paraíso fiscal del mundo, y contribuyó a un crecimiento sostenido durante 30 años, que llegó en ocasiones hasta un 15% anual. Pero toda esa bonanza, no “derramó” equitativamene sobre la pirámide social. Panamá es el tercer país más desigual de Latinoamérica, donde el 10% más acomodado concentra el 37% de la riqueza y el 80% del PBI se produce en dos ciudades de la zona interoceánica de actividades relacionadas al Canal. La inversión pública se concentra en las zonas más ricas, en detrimento de otras áreas del presupuesto como educación o salud. La pandemia por coronavirus golpeó fuertemente a Panamá en 2020 por la reducción del comercio internacional, su actividad principal. Y si bien el país se acostumbró a tener una inflación relativamente baja ligada a la adopción de dólar, el alza del valor del petróleo, los alimentos y la recesión mundial impactó directamente en la población. Sin posibilidad de implementar una política monetaria, Panamá se ha vuelto cada vez más dependiente de la deuda para obtener financiamiento y representa casi el 52% de su PBI.

    Ecuador: de la dolarización a la desindustrialización

    Ecuador llega a la dolarización por una gravísima crisis económica, financiera y bancaria. En 1995, la inflación había alcanzado un 22%. Cinco años después. la inflación llegó al 96%. En marzo de 1999, el sucre se depreció estrepitosamente al cabo de una semana, cuando pasó de venderse de 7.000 por dólar a 19.000. Quebraron quince bancos, dos financieras y una mutualista con pérdidas de 4 mil millones de dólares, un valor equiparable al 20% del PBI ecuatoriano de aquel momento. En marzo de 1999 se decretó feriado bancario por 24 horas pero terminó extendiéndose por cinco días y los depósitos se congelaron por un año. El pueblo se refugió cada vez más en el dólar y esto generó una situación económica imposible de sostener.

    El 9 de enero de 2000, el entonces presidente Jamil Mahuad recurrió a la dolarización ante la pérdida de confianza en la moneda local y como herramienta para contener la crisis aguda. El Gobierno estableció entonces que el valor de cada dólar era de 25 mil sucres, por encima de lo que incluso convalidaba el mercado local, de modo que generó un deterioro sustancial inmediato en el poder adquisitivo de los ecuatorianos. Su medida fue altamente impopular y terminó derrocado en un golpe de Estado 12 días después de su decisión y a menos de un año y medio de comenzar su mandato.

    En el corto plazo, la dolarización permitió contener la inflación. De acuerdo a datos del Banco Mundial, pasó a 37% en 2001 y a 12% en 2002. Desde entonces no ha superado el 10%. Con el tiempo, la medida se ha vuelto más popular, a partir de una mayor estabilidad, una inflación controlada y el aumento del poder adquisitivo. La misma entidad señala que en 1999, los niveles de pobreza alcanzaban al 60% de la población. En 2022, el gobierno de Ecuador indicó que el 25% de la población es pobre.

    La dolarización se ha sostenido también por los ingresos generados a partir del petróleo y del envío de remesas. Pero allí radica también la principal causa de crecimiento ralentizado, porque el país sigue siendo muy dependiente de las exportaciones de petróleo y en consecuencia, su economía se mueve de acuerdo a los vaivenes del precio del crudo. Con un mayor dinamismo en el consumo, los ecuatorianos encontraron que era más accesible comprar bienes en países vecinos que en su propia tierra, donde esos mismos productos tienen altos aranceles. En los hechos, se volvió más rentable importar que producir, y a la par ocurrió un proceso de desindustrialización y vuelta a la materias primas.

    Con la caída del precio del crudo desde 2014, Ecuador vio disminuir su ingreso de dólares y en consecuencia, debió recurrir al endeudamiento. Si en 2014 la deuda externa representaba un 12% del PBI, cinco años más tarde había aumentado al 40% del PBI, y en 2022 alcanzó el 56%. Hoy, el principal problema del país es el déficit fiscal.

    El Salvador: la deuda externa alcanzó el 83% del PBI

    La decisión de El Salvador sobre la dolarización no encontró su motivo en una grave crisis económica. De hecho, tras la guerra civil que comenzó en los 80, la economía salvadoreña se consideraba estable desde 1992. La decisión correspondió a intereses económicos, porque utilizar el dólar se había convertido en una condición ineludible para aprobar el Tratado de Libre Comercio con EE.UU. De esta manera, el presidente Francisco Flores decidió que el dólar comenzara a circular oficialmente junto con el colón salvadoreño desde el 1 de enero de 2001. En parte de la decisión, también se contempló el gran envío de remesas que realizaban los emigrantes salvadoreños desde EE.UU. La Ley de Integración Monetaria permitió la circulación del dólar a un tipo de cambio fijo con el colón sin grandes saltos y paulatinamente, la moneda soberana quedó en desuso.

    En los últimos 22 años, el crecimiento económico no superó el 3% anual. Las remesas y las exportaciones continúan siendo cruciales para la salud económica del país, que ha mantenido una tradición de baja inflación. Y si bien la pobreza ha tenido una baja moderada, en 2022 la deuda externa alcanzó el 83% del PBI.

    En 2023, la economía no es la principal preocupación de los ecuatorianos, como sí lo es la violencia pandillera, la emigración y los gobiernos autoritarios.

    El 7 de septiembre de 2021, El Salvador se convirtió en el primer país en adoptar el Bitcoin como moneda de curso legal. Pero esa es otra historia.

    Conclusión

    En líneas generales, economistas coinciden en que los tres países lograron evitar en el corto plazo una devaluación profunda, y alcanzaron cierta estabilidad de precios y reducción en los costos del comercio exterior. Pero al mismo tiempo, la distorsión de precios internos terminó construyendo países más caros para sus propios habitantes, y en consecuencia se consolidó la pobreza.

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