El Tribunal Supremo de Brasil suspendió temporalmente la portación de armas en la capital hasta después de la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva. El equipo del presidente electo está preocupado por las protestas y amenazas de grupos extremistas que podrían tratar de impedir la ceremonia del próximo domingo.
El juez Alexandre de Moraes decidió suspender las licencias de todos los dueños de armas registradas en la zona de Brasilia desde la noche del miércoles hasta el lunes 2 de enero. La medida incluye también las municiones y abarca a cazadores, coleccionistas y aficionados al tiro.
Cualquier persona que porte un arma será arrestada, con excepción de las fuerzas de seguridad y empleados de empresas de seguridad privada. El fallo responde a un pedido directo del futuro ministro de Justicia de Brasil, Flavio Dino, quien aseguró que "ningún grupo terrorista" arruinará la asunción.
El evento será custodiado por la Policía Militar y también habrá efectivos civiles encubiertos entre el público. El equipo de Lula espera que los militantes bolsonaristas desmantelen el campamento que montaron frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia antes de la ceremonia.
Este domingo la Policía Civil informó que detuvo a una persona sospechada de intentar volar un camión de combustible. El hombre aseguró que planeaba detonar explosivos en dos lugares de la capital con el propósito de frustrar la asunción de Lula da Silva.
La decisión de Bolsonaro sobre la asunción de Lula que sorprende a Brasil
Jair Bolsonaro juega al misterio y todavía no confirmó si estará presente este domingo en la ceremonia de asunción de Lula da Silva. El presidente saliente debe entregar la banda presidencial en medio de un clima de protestas y amenazas terroristas por parte de sus seguidores más radicalizados.
Según medios locales, Bolsonaro tendría planeado viajar esta semana a Estados Unidos e instalarse tres meses en Orlando, Florida. Eso le daría una excusa para no presentarse el domingo en Brasilia y, por otro lado, le permitiría estar cerca de su aliado Donald Trump y de gran parte de la extrema derecha brasileña en el exterior.
Su hijo Carlos, concejal de Río de Janeiro y su asesor digital, ya se encontraría en Florida. Bolsonaro se uniría a él en las próximas horas para pasar Año Nuevo en el condominio Mar-a-Lago de Palm Beach, propiedad del expresidente estadounidense Trump.