Una experta en longevidad reveló la cantidad de proteína que se debe consumir por día

Una médica especialista detalló por qué eleva su ingesta de este tipo de alimentos. También explicó cuáles prefiere evitar en su dieta diaria.

La cantidad de proteína que se incorpora en la alimentación diaria puede marcar una gran diferencia en la salud a largo plazo. Así lo afirma una reconocida especialista en longevidad, quien detalló cuántos gramos considera necesarios para mantener el cuerpo fuerte y prevenir el desgaste asociado al envejecimiento.

Durante más de dos décadas, esta médica estadounidense investigó cómo el paso del tiempo afecta a los músculos y qué hábitos pueden retrasar ese proceso. Su trayectoria la convirtió en una referente en nutrición y envejecimiento saludable, con un enfoque que incluye tanto ciencia, como prevención y rutinas sostenibles.

Hoy, con casi seis décadas de vida, comparte en primera persona la dieta que sigue y la manera en que regula el consumo de proteínas, explicando por qué considera que este nutriente es fundamental para sostener una buena calidad de vida.

Longevidad, comida saludable

Qué dijo la experta en longevidad sobre la cantidad de proteína para consumir

Vonda Wright, médica clínica y cirujana académica con más de veinte años de experiencia, centró su carrera en estudiar el envejecimiento musculoesquelético. Luego de analizar a poblaciones activas mayores de 50 años en los Estados Unidos, reveló que su propio plan alimenticio se basa en una nutrición limpia y completa con un aporte alto de proteínas.

La especialista contó que consume alrededor de 130 gramos de proteína por día, lo que equivale aproximadamente a un gramo por libra de peso. Según explicó, esta cantidad es muy importante para conservar y desarrollar masa muscular, indispensable para mantenerse fuerte con el paso del tiempo. En su dieta no faltan vegetales de hoja verde como espinaca y kale, además de huevos, lácteos, carnes y pan de masa madre. Incluso aseguró que en ocasiones desayuna ensalada.

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También remarcó que evita los carbohidratos simples, como el pan blanco o el azúcar, ya que pueden disparar los niveles de glucosa en sangre y generar inflamación. En su lugar, prefiere preparar pan de masa madre cada dos semanas, que congela para conservar y que, por su proceso de fermentación, ofrece un índice glucémico más bajo.

Wright sostiene que al consumir azúcar nota efectos negativos inmediatos, como somnolencia y malestar físico. Por eso, su estrategia es apostar a una alimentación antiinflamatoria que beneficie tanto al cuerpo como al cerebro. Asegura que mantener este hábito sencillo le permite sostener energía, prevenir dolencias y reforzar la vitalidad en su vida cotidiana.

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