La absenta es una bebida que tiene una graduación alcohólica muy alta, con un color verde y brillante que llama la atención y que estuvo prohibida en algunos países europeos a mitad del siglo XIX. Se pensaba que su ingesta podía generar un viaje sicodélico. ¿Es alucinógena?
La periodista Natalia Grego remarcó sobre la historia de la absenta: "Francia destilaba 36 millones de litros por año. De repente se empezó a creer que la absenta generaba una adicción, la exaltación extrema y las alucinaciones. Lo sufrían varias personas que sufrían de alcoholismo", aseguró la especialista en bebidas.
Un científico hizo la prueba empírica sobre el superpoder alucinógeno que se creía que venía de la planta de ajenjo, absinthe en inglés. Les dio a los animales un poco de ajenjo y los animales convulsionaron. Después hubo varios hechos de violencia, femicidios, hasta se dijo que "Vincent van Gogh se cortó la oreja bajo su efectos".
Estas historias de los países europeos son comparables con lo que pasó en los Estados Unidos con la ley seca, a partir de 1920 y hasta 1933 con la prohibición de fabricar, transportar y vender alcohol por los hechos de violencia que generaba el abuso de esta bebida.
"En los años de pre guerra mundial, en Francia, Bélgica, Países Bajos, Suiza e Italia se prohibió la absenta por esta misma razón. La absenta fue desapareciendo y recién en los años ´90 fue un importador de cerveza llamado George Rowley la llevó a Inglaterra", recordó Grego.
El ritual de la absenta tiene que ver en cómo se sirve y cómo se toma, ni sola ni en shot, sino que se sirve con azúcar y se usa una cuchara especial: "Básicamente un cucharón de metal que se posa sobre el vaso. Después por encima se sirve la absenta que va a ir derritiendo esa azúcar e incorporando el líquido para endulzarse. "Este método puede hacerse con calor para caramelizar o en algunos casos se diluye con agua", aclaró Natalia.