Negar el calentamiento global es algo imposible porque es algo que estamos viviendo con las lluvias torrenciales, las inundaciones, los incendios, el aumento de la temperatura y el derretimiento acelerado de los hielos.
Negar el calentamiento global es algo imposible porque es algo que estamos viviendo con las lluvias torrenciales, las inundaciones, los incendios, el aumento de la temperatura y el derretimiento acelerado de los hielos.
Los más afectados por este aumento de la temperatura son los océanos. Según Zeke Hausfather, “los océanos son el mejor termómetro para medir la temperatura del planeta” ya que con los registros oceánicos podemos ver que el calentamiento global no es poca cosa. En otras palabras, los océanos actúan como un amortiguador termal enorme, protegiéndonos de sentir el cambio climático.
Sin embargo, el calor no se va.
Los océanos alcanzaron su punto más cálido desde que empezaron a monitorear su temperatura sistemáticamente y eso trae gravísimos problemas.
Estas grandes masas de agua absorbieron más del 90% del calor capturado por los gases del efecto invernadero, lo que redujo el calentamiento global de la atmósfera trayendo muchos otros cambios pocos gratos para el clima del planeta.
Si los océanos no hubieran absorbido esta cantidad de dióxido de carbono, la temperatura del planeta pasaría los 60° Celsius.
Los océanos más cálidos potencian olas más fuertes, avivan tormentas más potentes que incrementan los daños producidos por los huracanes y las tormentas tropicales.
El aumento de la temperatura daña los arrecifes de coral y estresa a los cardúmenes.
Además, otro estudio reciente sugiere que cerca de la Antártica el hielo se está derritiendo casi seis veces más rápido que en los ochenta gracias a este aumento de temperatura.
Los océanos albergan más de 250 mil especies, entre vegetales y animales, y son súper importantes para nuestra supervivencia.
Si bien es un poco difícil saber qué está pasando en las profundidades, es importante empezar a tomar conciencia para hacer algo al respecto.
Nosotros como ciudadanos, podemos reducir nuestra huella de carbono para que esta afecte lo menos posible a los océanos. Pero también es necesario empezar a exigirle a las empresas que también reduzcan su huella ya que ellas son las que más contaminan.
Reduciendo nuestra huella de carbono vamos a ser cada vez más personas cambiando el mundo.
*Camila Venturini presenta C5N Ecología