No todos se sienten cómodos con dietas rigurosas. De hecho, eliminar nutrientes puede afectar el bienestar emocional y disparar niveles de estrés. La psicóloga Sonia Durán enfatiza que el cambio hacia la pérdida de peso debería provenir de una transformación emocional profunda.
¿La buena noticia? No es imprescindible seguir una dieta restrictiva para lograrlo. Pequeñas modificaciones en nuestras rutinas pueden conducir a resultados significativos.
Para perder peso, no es cuestión de reducir calorías o aumentar el gasto energético únicamente. Se destaca la importancia de priorizar alimentos ricos en nutrientes, como pescados, aves, legumbres, huevos, frutos secos y vegetales frescos.
Además, realizar al menos 150 minutos de ejercicio a la semana es clave, aunque empezar con pequeños cambios, como subir escaleras o caminar más, puede ser igualmente efectivo.
Al adoptar estos pequeños cambios como parte de tu rutina diaria, podrías experimentar una pérdida de peso sostenible y evitar el temido efecto rebote.