La comida rápida o chatarra puede ser una manera sencilla de salvar una cena o un almuerzo, pero todos saben que no es nada saludable. A pesar de su gran sabor, que suele generar una adicción, el gran porcentaje de grasa, calorías y azúcares la convierten en arma peligrosa si se consume diariamente.
Hace más de veinte años, Morgan Spurlock, un director de cine estadounidense, decidió someterse a un experimento con la comida chatarra como protagonista. El objetivo era demostrar las consecuencias que puede tener en el cuerpo el consumo frecuente de este tipo de alimentos en la sociedad que la creó.
Para eso, Spurlock comenzó la prueba de alimentarse solo en estas cadenas de comida rápida tres veces por día durante un mes y documentar todos y cada uno de los cambios que tendría su organismo. Tras los resultados, estrenó el documental Super Size Me.
Super Size Me
Super Size Me
El experimento de comer comida rápida por 30 días
El cineasta comenzó este experimento con un seguimiento de un cuerpo médico que semanalmente monitoreaban su estado de salud. Spurlock ingería alrededor de 5000 calorías por día y los primeros cambios se hicieron notar en su aspecto físico. En los 30 días que duró la prueba, aumentó 11 kilos y llegó a pesar 95 kg. Sin embargo, tuvo consecuencias mucho más peligrosas.
El colesterol de Spurlock se disparó y los médicos le recomendaron frenar el experimento, ya que podría dejar consecuencias irreversibles en su cuerpo e incluso sufrir un ataque al corazón. Su hígado se convirtió en uno de los órganos más afectados y los especialistas lo compararon con un alcohólico. Además, llegó a generar una preocupante adicción al azúcar y las grasas.
Por si fuera poco, el experimento también lo afectó a nivel mental. Su estado de ánimo comenzó a ser cada vez más inestable con episodios de cansancio extremo y pérdida de libido. Los cambios de humor y la constante fatiga lo llevaron a experimentar una sensación de depresión en tan solo un mes.
Super Size Me
Super Size Me
Qué sucedió luego del experimento
Al finalizar los 30 días del experimento, Spurlock comenzó con su recuperación que no fue nada sencilla. El director de Super Size Me estuvo alrededor de un año para revertir los daños ocasionados a su cuerpo durante ese mes y lo describió como una de las etapas más desafiantes de su vida. Este proceso también se encuentra dentro del aclamado documental.
Lo más impactante fue la reacción y el recibimiento de la sociedad ante el documental. A nivel mundial, se generó un fuerte debate sobre las alarmantes consecuencias de un consumo inconsciente de la comida chatarra. Además, se cuestionó el papel de las grandes cadenas en la salud pública, especialmente en Estados Unidos, uno de los países con mayor nivel de obesidad.