La escapada cerca de Buenos Aires a un pueblito perdido: caminatas y buenas comidas

Naturaleza, historia y calma confluyen en este lugar del oeste bonaerense donde el turismo aún no dejó huella.

A tan solo una hora y media de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires existe un paraje rural que parece suspendido en el tiempo. En un rincón del partido de General Las Heras, Plomer conserva intacta la atmósfera de los pueblos donde la rutina moderna aún no pisa fuerte. Menos de 200 personas habitan esta localidad que, lejos del bullicio, ofrece una experiencia íntima con la naturaleza y las tradiciones.

Quienes conocen Plomer coinciden en describirlo como un sitio donde el silencio se escucha. Sus calles de tierra, los almacenes de campo y la amabilidad de los vecinos hacen que el viaje valga la pena. Es una opción perfecta para quienes buscan escapadas breves pero auténticas, sin tener que recorrer grandes distancias.

Ideal para una jornada en pareja, con amigos o en familia, este destino ofrece la posibilidad de desconectar sin resignar buen comer ni lindos paisajes. Las comidas caseras, las caminatas y su pasado ferroviario son parte de un combo que invita a quedarse más tiempo del previsto.

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Caminatas, asado y tranquilidad: una propuesta de turismo bonaerense que sorprende por su cercanía con la capital.

Caminatas, asado y tranquilidad: una propuesta de turismo bonaerense que sorprende por su cercanía con la capital.

Dónde queda Plomer

Plomer se ubica a unos 70 kilómetros al oeste de CABA, en una zona de campo abierta y serena. A diferencia de polos turísticos como Carlos Keen o Uribelarrea, este pequeño poblado mantiene su identidad sin la presión del turismo masivo. La tranquilidad profunda es una de sus principales virtudes y también su gran secreto.

Qué puedo hacer en Plomer

Una de las paradas obligadas es la antigua estación de tren, testigo de un ramal que unía General Las Heras con González Catán. Aunque ya no circulan formaciones, su estructura se conserva como símbolo de otra época. A su alrededor, vecinos y visitantes se reúnen, y en sus bancos todavía se escuchan historias de antaño.

Además, hay varios almacenes y parrillas locales que ofrecen platos típicos con sabores bien criollos. Los mediodías se viven sin apuro, entre aromas a asado y sobremesas al aire libre. También se pueden realizar paseos en bicicleta o caminatas suaves entre caminos rurales donde el paisaje manda.

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La estación de tren de Plomer, ícono de un pasado que aún vive en sus calles.

La estación de tren de Plomer, ícono de un pasado que aún vive en sus calles.

También es común ver a fotógrafos y amantes de lo simple capturar postales del lugar: faroles antiguos, galpones oxidados y árboles centenarios que enmarcan escenas de quietud. En Plomer, cada rincón parece hecho para detenerse un rato, mirar alrededor y dejar que el tiempo pase sin urgencias.

Cómo llegar a Plomer

El trayecto más directo es en auto. Desde la capital, se accede por Acceso Oeste y luego por la Ruta 6, hasta desviar hacia General Las Heras. Desde allí, una señalización sencilla marca el camino hasta Plomer. En total, el viaje no lleva más de 90 minutos. Para quienes desean extender su estadía, existen casas de campo y alojamientos rurales en las cercanías.