Increíble receta: el ingrediente secreto para hacer unos scones muy ricos y suaves

En redes sociales circuló una manera de preparar este clásico ideal para acompañar las meriendas.

Los scones son un clásico de la pastelería que nunca pasa de moda, ideales para acompañar desayunos, meriendas o un café a cualquier hora del día. En esta ocasión, la reconocida cocinera Maru Botana compartió su versión especial, una receta heredada de su madre que se distingue por un detalle particular que los hace irresistibles.

La preparación no solo es sencilla y práctica, sino que también llama la atención por la textura suave y crocante que se logra gracias a un componente clave. Según la famosa cocinera, ese ingrediente secreto es la manteca, que aporta un sabor único y la consistencia justa para que los scones queden livianos y muy ricos.

Con este paso a paso se pueden obtener resultados dignos de panadería, pero desde la comodidad de casa. Siguiendo las indicaciones de la chef, es posible lograr una masa aireada y dorada, perfecta para servir tibia y acompañada con mermeladas, queso crema o el dulce preferido.

Scones

Cómo hacer scones

Ingredientes

  • 250 g de harina 0000
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 60 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de manteca fría
  • 1 huevo
  • 100 ml de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
  • Leche extra para pincelar
scon queso

Preparación

La receta de Maru Botana se inicia precalentando el horno a 200 °C y preparando una placa enmantecada o cubierta con papel manteca. En un bowl se mezclan los ingredientes secos: harina, polvo de hornear, azúcar y sal. Luego se incorpora la manteca fría en cubos, deshaciéndola con las yemas de los dedos hasta conseguir una textura arenosa. Aparte, se baten el huevo, la leche y la vainilla, y esa mezcla se suma a los secos, uniendo sin amasar demasiado.

La masa debe estirarse hasta alcanzar unos 2 cm de grosor y, con un cortante redondo o un vaso enharinado, se forman los scones. Se colocan en la placa, se pincelan con leche y se hornean entre 12 y 15 minutos, hasta que se vean dorados. Lo ideal es servirlos tibios, acompañados de mermelada, queso crema o el dulce elegido.

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