La actividad física ayuda a mejorar el desarrollo cognitivo en los niños.
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Nueve minutos de ejercicio intenso pueden agilizar el cerebro infantil.
La rutina consiste en intervalos de 30 segundos de esfuerzo por 30 de descanso.
Los ejercicios incluyen saltos, sentadillas, zancadas y elevación de rodillas.
Esta actividad física mejora la concentración y la agudeza mental en clase.
La relación entre la actividad física y el desarrollo cognitivo ha sido objeto de estudio durante décadas, pero recientes hallazgos simplificaron la manera en que podemos aplicar estos beneficios en el día a día. Diferentes estudios demuestran que breves periodos de movimiento intenso pueden ser suficientes para activar el cerebro infantil, preparándolo mejor para los desafíos intelectuales.
Se trata de realizar pequeñas pausas activas que al implementarlas no solo ayuda a combatir el sedentarismo desde temprana edad, sino que también optimiza procesos neurológicos fundamentales. Al realizar actividades que eleven el ritmo cardíaco de forma controlada y rápida, se logra una mayor agudeza mental y una mejor gestión de la frustración ante posibles fallos académicos.
Esta metodología se presenta como una herramienta práctica y accesible tanto para padres como para docentes, permitiendo que los estudiantes retomen sus tareas con una energía renovada y una capacidad de atención superior.
Cuáles son los ejercicios para mejorar el rendimiento escolar
De acuerdo con investigaciones recientes publicadas por la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, la clave reside en una rutina de nueve minutos basada en el entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT). Estos ejercicios son sencillos, no requieren materiales adicionales y pueden realizarse en el espacio limitado de un aula o una habitación.
niña estudiando
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Los movimientos recomendados para conformar esta secuencia efectiva son:
Elevación de rodillas: correr en el lugar levantando las rodillas hacia el pecho de forma rítmica.
Saltos de tijera (jumping jacks): saltar abriendo y cerrando brazos y piernas simultáneamente.
Estocadas: dar pasos largos hacia adelante flexionando las piernas para trabajar la estabilidad y fuerza.
Sentadillas en el aire: flexionar las rodillas como si se fuera a buscar un asiento invisible, manteniendo la espalda recta.
La estructura ideal para que estos ejercicios den resultado consiste en realizar cada movimiento durante 30 segundos de esfuerzo intenso, seguidos inmediatamente por 30 segundos de recuperación o descanso.
El impacto de este breve entrenamiento es notable. A nivel cerebral, el ejercicio ayuda a reducir la fijación excesiva en los errores cometidos, lo que permite que el estudiante no se distraiga mentalmente por un fallo y pueda seguir procesando la información de manera más saludable y eficiente.