Los sectores relacionados con Turismo porteño poco conocidos
Buenos Aires cuenta con pasajes poco conocidos que esconden gran valor histórico. Esta calle en particular se distingue por su estética y su aire europeo.
A lo largo de los años atravesó distintos cambios que marcaron su identidad. Hoy es un punto de interés urbano por su historia y su particular encanto.
El Pasaje Malasia está ubicado en Belgrano y tiene una fuerte impronta de arquitectura europea. En apenas una cuadra reúne casas clásicas y la Embajada de Croacia.
Está protegido por normas que impiden construcciones en altura, preservando su estilo original. Se destaca por su calma, sus adoquines y su creciente popularidad como espacio “instagrameable”.
En medio del ritmo acelerado de Buenos Aires, existen rincones que sorprenden por su capacidad de transportar a otra época y a otro continente en apenas unos pasos. Uno de esos lugares se destaca por su estética particular y por un pasado marcado por cambios y transformaciones, entonces pasó a ser ampliamente recomendado para quienes hacen Turismo porteño.
A lo largo del tiempo, su identidad fue mutando, tanto en su nombre como en su función, reflejando distintas etapas de la historia porteña y del crecimiento urbano. Hoy, esa breve cuadra se convirtió en un punto de curiosidad para vecinos y visitantes que buscan algo distinto dentro de CABA. Su encanto no está solo en la arquitectura, sino también en las historias que la atraviesan y que explican por qué sigue despertando fascinación.
Qué calle de Buenos Aires tiene aires europeos y mucha historia
-Pasaje Malasia - Turismo
Recorrer el Pasaje Malasia, en el barrio porteño de Belgrano, es una experiencia que remite a calles europeas por su arquitectura clásica y cuidada.
La presencia de la Embajada de Croacia refuerza ese aire sofisticado que lo convierte en un paseo especial para quienes valoran los espacios con identidad propia. Ubicado cerca de la iglesia de San Benito Abad y rodeado por otras sedes diplomáticas, este pasaje que conecta Maure con Gorostiaga reúne, en apenas una cuadra, ejemplos destacados del estilo europeo en Buenos Aires.
Con solo cien metros de extensión, el Pasaje Malasia se transformó en uno de los puntos más fotografiados de la ciudad. Su atractivo no pasa tanto por la magnitud, sino por el detalle: fachadas armónicas, jardines cuidados y una escala urbana que se mantiene intacta. La normativa que impide la construcción de edificios altos preserva la uniformidad de las viviendas y protege su fisonomía original.
Otro de sus grandes encantos es la tranquilidad. Lejos del tránsito intenso, los adoquines y las enredaderas generan un ambiente ideal para caminar sin apuro y disfrutar de un paisaje poco habitual en Buenos Aires. Esa combinación de silencio, historia y elegancia explica por qué este pasaje se volvió un destino destacado dentro del turismo barrial.