El insomnio es un problema que afecta a muchas personas sin importar la edad y a causa de diferentes razones. En la vejez, sacude a una gran parte de la población adulta mayor, por lo que hacer ejercicio físico puede ser una gran solución.
Según estudios recientes se pudo identificar que tipos de actividad física se debe realizar para reducir los síntomas del insomnio.
El insomnio es un problema que afecta a muchas personas sin importar la edad y a causa de diferentes razones. En la vejez, sacude a una gran parte de la población adulta mayor, por lo que hacer ejercicio físico puede ser una gran solución.
Cuando las personas envejecen, experimentan cambios naturales en los patrones de sueño, como la disminución de la fase de sueño profundo, lo que puede dar lugar a despertares frecuentes durante la noche.
Por otra parte, estudios científicos demostraron que el insomnio en los adultos mayores está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud, como depresión, ansiedad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. También puede afectar negativamente la función cognitiva, incrementando el riesgo de demencia y deterioro cognitivo.
La calidad del sueño tiende a disminuir con la edad y hasta uno de cada cinco adultos mayores sufre de insomnio. La mala calidad del sueño no sólo está vinculada a una serie de problemas graves de salud y deterioro cognitivo, sino que también aumenta la probabilidad de bajo rendimiento en el lugar de trabajo y ausentismo.
Recientemente un análisis de datos realizado por la Universidad Mahidol de Bangkok en Tailandia llegó a la conclusión que el ejercicio de resistencia o fortalecimiento muscular, utilizando pesas o el propio cuerpo, puede ser el mejor tipo de ejercicio para combatir el insomnio en la vejez.
De esta manera, el ejercicio de fortalecimiento y el ejercicio aeróbico, es beneficioso para mejorar la calidad subjetiva del sueño a un nivel clínicamente significativo en comparación con las actividades normales.
Entre los ejercicios aeróbicos se encuentran andar en bicicleta, bailar, nadar, caminar a paso ligero y hacer jardinería. Los ejercicios de resistencia incluyen usar pesas, flexiones y planchas. Realizar ejercicios de equilibrio, como subir escaleras, caminar de talón a punta; actividades de flexibilidad, como gimnasia, yoga y pilates son las más recomendadas de acuerdo a la capacidad de cada persona.