Los usos y las costumbres de un pueblo muestran su esencia y origen. Sin embargo, aquellas que se consolidan como populares trascienden el tiempo. Y si de costumbres argentinas se habla, los tintos y los guisos se llevan el primer lugar.
Nuestra bebida nacional es la compañera perfecta de las comidas tradicionales de la región. Descubre estas recomendaciones.
Los usos y las costumbres de un pueblo muestran su esencia y origen. Sin embargo, aquellas que se consolidan como populares trascienden el tiempo. Y si de costumbres argentinas se habla, los tintos y los guisos se llevan el primer lugar.
Es por ello, que decidimos hacer un recopilado de los 10 mejores vinos para acompañar esta comida tan típica en nuestra región.
Un Malbec contemporáneo y directo, con aromas frutados y toques de crianza. En boca, es amable y fresco, con taninos suaves y característicos de la variedad Malbec. Su sabor es fluido y ágil, con un final especiado.
Un vino blanco con una excelente frescura y una expresión distintiva de Torrontés, muy floral. En boca, es franco e intenso, con sutiles notas salinas y un carácter típicamente marcado. Su final es casi mordiente y cítrico.
Con aromas integrados y delicados que reflejan la variedad, este vino ofrece un buen volumen y una expresividad que no resulta abrumadora, gracias a su frescura que equilibra el trago.
Ofrece aromas equilibrados con sutiles notas terrosas. En boca, se presenta franco y fresco, con una buena presencia de fruta roja. El trago es vivaz y la crianza está bien integrada, proporcionando un final mordiente.
Sus aromas son delicados y bien integrados, con sutiles notas de crianza. Los taninos son finos y granulosos, con una buena tensión y un potencial notable. En su refrescante profundidad, se aprecia la delicadeza de su carácter frutado.
Con aromas a frutas rojas y un paladar con cierto agarre, este vino exhibe una madurez en la fruta, sostenida por sus texturas y una frescura integrada.
Con aromas distintivos a frutas de baya y sutiles toques herbales, este vino exhibe perfumes de hierbas y de arándanos que reflejan su origen. Sus taninos incipientes aportan vivacidad a su final en boca, que no es tan dominado por la fruta.
En boca, este vino se abre y revela la presencia de la fruta, con taninos incipientes que realzan su agradable carácter a cerezas. Muy fácil de beber y con una buena frescura, presenta ese distintivo sabor propio de la variedad.
Un vino tinto con aromas equilibrados y delicados, con notas de cereza, buena frescura y texturas finas. Presenta una buena tipicidad y un carácter frutado, donde su acidez marcada resalta los tonos de ceniza y tierra seca. Aunque no es muy persistente, sus texturas aportan profundidad y la tensión marca su paso en boca.
En esta cosecha, el vino exhibe un carácter más mordiente y una fruta más austera, apoyado principalmente en sus texturas. En boca, es ágil, con cierta consistencia y un final que presenta toques de frutas maduras y especias secas.