El matambre es uno de los cortes más populares en la parrilla argentina gracias a su sabor y a la cantidad de grasa que posee. Sin embargo, si no se prepara correctamente, puede resultar duro y masticable, similar a una “goma”. ¿Como tiernizarlo para que salga perfecto en el asado?
Este corte, proveniente de la producción nacional, es uno de los preferidos en las parrillas argentinas gracias a su sabor característico y su grasa natural que aporta jugosidad. Sin embargo, tiene zonas más finas que otras, por lo que requiere cuidados específicos al momento de cocinarlo. Siguiendo estos consejos, estará listo para sorprender a todos, logrando una textura jugosa y un sabor intenso, tal como lo preparan los expertos.
Cada bocado será suave y delicioso, convirtiendo tu parrillada en un verdadero éxito para todos los comensales.
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Este es el truco para tiernizar el matambre que no falla si hacés asado
Martín Mari, carnicero con amplia experiencia en Granja Benedetti de Mendoza, revela el truco que garantiza que el matambre quede tierno, jugoso y lleno de sabor, incluso para los asadores menos experimentados.
Según Mari, lo primero es identificar las dos caras del matambre: una más rojiza y otra con grasa natural. La clave está en que la parte rojiza conserve grasa visible, ya que esta actúa como un protector durante la cocción y ayuda a que la carne no se seque. Además, recomienda cocinar el matambre a la parrilla tapando cuidadosamente los bordes finos y siempre doblado, asegurando que toda la pieza reciba calor de manera uniforme sin perder su jugosidad.
Pero el secreto definitivo está en la sazón: añadir tres partes de bicarbonato de sodio por cada porción de sal al momento de preparar el matambre. Este truco sencillo, pero muy efectivo, ablanda la carne de forma natural y potencia su sabor, logrando que cada bocado sea suave y mantecoso. Lo mejor es que, si la carne es de buena calidad y fresca, no hace falta hervirla previamente, lo que conserva la textura original y el sabor auténtico de la parrilla argentina. Con estos pasos, incluso los matambres más difíciles de tiernizar se transforman en el protagonista de cualquier asado.