El relieve aporta volumen y genera variaciones de luz y sombra.
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El papel pintado con relieve y motivos geométricos vuelve a ser protagonista en Europa y España en 2026, desplazando a las paredes totalmente lisas.
La estética retoma rasgos de los años 70, pero con patrones suavizados, texturas más finas y una paleta cromática actualizada.
Los nuevos materiales y tecnologías permiten superficies más resistentes, personalizadas y aptas para distintos ambientes del hogar.
La tendencia se integra a un cambio más amplio en el diseño interior, con mayor presencia de texturas, colores profundos y elementos con identidad propia.
El diseño de interiores en Europa atraviesa una transformación clara de cara a 2026, marcada por el abandono progresivo de las paredes lisas y neutras. En su lugar, vuelve a ganar terreno el papel pintado con relieve y estampados geométricos, una estética inspirada en los años 70 que reaparece con una impronta renovada.
Durante décadas, las superficies uniformes y los tonos claros dominaron los hogares, en línea con una búsqueda de simplicidad visual. Sin embargo, en los últimos años creció el interés por espacios con mayor expresividad, donde las paredes recuperan un rol activo dentro de la ambientación y dejan de funcionar solo como fondo.
En ese sentido, el papel pintado texturado se afianza como una de las opciones más elegidas para aportar profundidad visual, generar contrastes y reforzar el carácter de cada ambiente, alineándose con una tendencia que prioriza la identidad por sobre la neutralidad absoluta.
el papel pintado
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Así es la tendencia en paredes que pisa fuerte en Europa
El papel pintado característico de los años 70 se distinguía por figuras geométricas marcadas, líneas curvas y una gama cromática intensa, con presencia de naranjas, verdes, marrones y tonos mostaza. En su versión adaptada a 2026, estos rasgos se mantienen, aunque con patrones más equilibrados, relieves menos pronunciados y colores que incorporan bases neutras junto a acentos más definidos.
La textura se convierte en un aspecto central. El relieve aporta volumen y genera variaciones de luz y sombra sobre la superficie, lo que modifica la percepción del espacio según la iluminación natural o artificial. Este efecto añade dinamismo visual y una sensación de profundidad que no se logra con paredes completamente lisas.
El avance de los materiales también explica la vigencia de esta tendencia. A diferencia de los revestimientos tradicionales de décadas pasadas, los papeles actuales incorporan fibras naturales, componentes reciclados y acabados más resistentes. Las técnicas de impresión digital permiten adaptar los diseños al tamaño exacto de cada pared y reproducir patrones a gran escala con mayor precisión.
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Además del aspecto estético, surgen soluciones funcionales. Algunos revestimientos cuentan con tratamientos que repelen la humedad o el polvo, lo que amplía su uso a cocinas, baños y dormitorios infantiles. Otros desarrollos incorporan tecnologías de impresión en relieve avanzado, generando superficies con efectos visuales cercanos al volumen tridimensional.
En cuanto a su aplicación, el papel pintado con relieve suele utilizarse como punto visual dominante dentro del ambiente. Una pared principal decorada con motivos geométricos, acompañada por superficies lisas en tonos suaves, permite jerarquizar el espacio sin sobrecargarlo. Esta lógica se integra a una tendencia general del diseño interior para 2026, caracterizada por el protagonismo de las texturas, los colores terrosos, los verdes y azules suaves, y la presencia de muebles de formas orgánicas y materiales duraderos como madera oscura, piedra y paneles texturizados.