Adiós a la planchita: la tendencia de los 90 que vuelve a ser moda en 2026

El volumen vuelve a ser protagonista en los salones. La naturalidad con forma marca el pulso estético actual.

  • El estilo capilar con volumen y movimiento gana protagonismo y deja atrás el alisado extremo.

  • La inspiración noventosa vuelve a los salones con cortes en capas, flequillos abiertos y peinados con forma.

  • El blowout se posiciona como el recurso clave para lograr textura, cuerpo y un acabado natural.

  • La técnica prioriza el trabajo con secador y cepillo, junto con productos que ayuden a moldear y controlar el frizz.

El universo de la belleza vuelve a mirar al pasado y recupera una estética característica de los años noventa que en 2026 vuelve a instalarse como referencia. El pelo ultra lacio pierde protagonismo frente a propuestas con más forma, textura y presencia, donde el volumen se transforma en el rasgo que más está llamando la atención y marcando la diferencia.

Este cambio responde a una búsqueda más amplia dentro de las tendencias actuales, que le da más lugar a los estilos con identidad y movimiento antes que acabados rígidos. Los cortes en capas, los flequillos abiertos y los peinados con aire retro reaparecen como los más solicitados, marcando una transición hacia looks más dinámicos.

En este escenario, el modo de peinarse toma un rol central y cambia la manera de trabajar el pelo en la rutina diaria, con técnicas que apuntan a resaltar la estructura natural y aportar cuerpo sin recurrir a herramientas de alisado permanente.

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La tendencia de los 90 que desplaza a la planchita

El blowout se afianza como el peinado estrella de esta etapa. Se realiza con secador y cepillo redondo, modelando el pelo por partes mientras se seca para generar volumen, dirección y brillo. A diferencia de un secado común, no se trata solo de eliminar la humedad, sino de dar forma desde la raíz hasta las puntas, logrando una melena con movimiento, curvas suaves y apariencia prolija pero natural.

Aunque es un estilo práctico para el uso cotidiano, requiere cierta destreza técnica. El objetivo es trabajar cada sección con intención, ayudándose de productos que aporten estructura, controlen el encrespamiento y mantengan la forma durante más tiempo.

La preparación previa es fundamental. El proceso comienza con un lavado y acondicionamiento acordes al tipo de pelo, seguido de la aplicación de protector térmico y productos de styling que hacen más fácil el moldeado. Retirar bien el exceso de agua antes de iniciar el secado permite un mejor manejo del volumen.

Para reforzar el efecto en la raíz, suele utilizarse un spray voluminizador antes de empezar. Luego se trabaja por capas con el cepillo redondo de tamaño medio, regulando la tensión y la dirección del aire caliente. El paso final con aire frío ayuda a fijar la forma, suavizar la fibra capilar y mantener el brillo.

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La técnica se adapta según la textura. En pelos rizados se busca controlar el frizz y ordenar el movimiento, mientras que en los lisos se intenta sumar amplitud sin perder suavidad. Ajustar temperatura, herramientas y productos es clave para conseguir un resultado equilibrado.

El corte también influye. Los estilos con capas y puntas desfiladas responden mejor a este tipo de secado, ya que favorecen el dinamismo y potencian el volumen. Un buen trabajo de blowout realza la estructura del corte y aporta una terminación más definida.