Vivir endeudados: el 56% de los hogares argentinos usa crédito para subsistir y la mayoría no llega a fin de mes
Un nuevo informe señaló que casi 6 de cada 10 hogares argentinos tomó deuda para gastos cotidianos en los últimos seis meses y, dentro de ese grupo, casi 9 de cada 10 ya presentó dificultades para pagarla.
El crédito, una solución de corto plazo y una deuda difícil de afrontar en el largo.
Las medidas económicas del gobierno de Javier Milei siguen golpeando al bolsillo de los trabajadores: el 56,4% de los hogares argentinos recurrió al crédito en los últimos seis meses para pagar comida, servicios, alquileres y tarjetas, mientras que la mayoría no logra que sus ingresos le alcancen para cubrir las necesidades de todo el mes.
La cifra surge del informe Monitor de Opinión Pública (MOP) de la consultora Zentrix, que señaló que casi 6 de cada 10 hogares argentinos tomó deuda para gastos cotidianos en los últimos seis meses y, dentro de ese grupo, casi 9 de cada 10 ya presentó dificultades para pagarla.
Esto se alinea con los datos del Banco Central (BCRA), que reportó que el índice de mora en créditos a familias saltó de 9,3% a 10,6% en un mes; es la primera vez que supera ese umbral. En empresas, la morosidad creció de 2,5% a 2,8%.
La autoridad monetaria aclaró que "el sistema financiero conserva elevada cobertura respecto del riesgo de crédito". Esto es así porque el saldo de crédito en situación irregular neto de previsiones representa sólo el 1,5% de la integración de capital regulatorio.
Deuda no para invertir sino para sobrevivir
Al puntualizar en las razones para acudir al financiamiento, el informe de Zentrix explicó que "lejos de estar asociado a decisiones de inversión, el crédito se orientó mayormente a cubrir gastos básicos, en un contexto donde el 83,9% afirmó que su salario no le gana a la inflación y más de la mitad de la población no logra llegar al día 20 de cada mes".
Los principales usos de los préstamos están concentrados en gastos cotidianos, pago de tarjetas y cancelación de otras deudas, lo que indica que "el financiamiento no se orienta a generar ingresos futuros, sino a cubrir necesidades presentes".
Estafa con tarjeta de crédito
Cada vez más hogares sufren bajo el peso del endeudamiento para gastos corrientes.
En este sentido, la consultora advirtió que "el fenómeno describe un cambio en la función de la deuda: deja de ser una herramienta financiera y pasa a convertirse en un mecanismo de subsistencia".
Asimismo, consideró que "los datos describen un mecanismo de ajuste a nivel de los hogares que se articula en cuatro etapas: caída del poder adquisitivo; dificultad para sostener el consumo mensual; recurso al endeudamiento para cubrir esa brecha, y creciente incapacidad para cumplir con esas obligaciones".
La brecha entre el INDEC y el bolsillo
El informe también pone la lupa sobre la credibilidad de las estadísticas oficiales. Un 65,8% de la población considera que los datos de inflación publicados por el INDEC no reflejan la realidad de sus gastos diarios.
Al respecto, precisó que "no se trata solo de una discusión técnica sobre índices, sino de una brecha cada vez más visible entre el número oficial y la economía vivida en los hogares", haciendo referencia a la desconfianza que genera el efecto de la inflación en el salario.
Sobre dicho aspecto, sostuvo que "si el salario pierde capacidad de compra y más de la mitad de la población no llega al 20 del mes, la credibilidad del dato se erosiona, no sólo por lo que mide, sino por lo que deja de corregir en la práctica cotidiana".
A esto se suman discusiones que exceden el dato puntual y afectan la confianza en el organismo: la sospecha de injerencia política sobre las estadísticas públicas y la percepción de que las canastas o ponderaciones no representan con precisión el consumo real de los hogares.
Impacto en la imagen de Milei
En este contexto, el deterioro económico comenzó a golpear a la imagen del Gobierno Nacional. En marzo, la desaprobación de la gestión de Javier Milei alcanzó el 53,3%, lo que representa un salto de 8,3 puntos respecto de la medición anterior. Por el contrario, la aprobación cayó al 38,5%.
El informe sugiere que la "tolerancia social" se está reduciendo a medida que el ajuste deja de ser una proyección macroeconómica y pasa a sentirse directamente en el bolsillo. La convergencia entre la mala situación personal y la evaluación del país ha consolidado un escenario de valoraciones críticas predominante.