Un país paralizado: se registró un desplome del consumo energético durante Argentina - Egipto

Cammesa emitió un informe en el que confirmaron la caída del 30% de la demanda en comparación con días corrientes.

De acuerdo con los registros en tiempo real de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), la demanda energética sufrió una caída histórica durante el agónico triunfo de la Selección por 3-2 ante Egipto.

La combinación de un horario laboral, el carácter eliminatorio del encuentro y un desenlace de alto impacto hizo que este fenómeno fuera mucho más marcado que en las presentaciones anteriores de la Copa del Mundo.

Cómo variaron los valores durante el partido

El comportamiento de la jornada demostró con precisión quirúrgica el momento exacto en que los argentinos pausaron sus rutinas. Por la mañana, el consumo se movía con total normalidad para un día de semana, alcanzando un pico de 23.755 megavatios hora (MWh) a las 10:20.

Sin embargo, la tendencia se cortó de forma abrupta a medida que se acercaba el pitazo inicial. Una hora antes del partido, la demanda ya había descendido a 22.534 MWh, y apenas cinco minutos antes de comenzar el encuentro, el registro tocaba los 21.722 MWh, reflejando que la actividad laboral y productiva del país se había paralizado antes de que rodara la pelota.

La estricta desconexión de los hogares y comercios solo tuvo un breve paréntesis durante el descanso. Entre las 13:50 y las 14:05, el consumo experimentó un repunte que lo llevó de 20.047 MWh a 20.619 MWh, coincidiendo de forma exacta con los quince minutos en los que la población aprovechó para prender electrodomésticos, luces y retomar tareas breves.

Con el inicio del segundo tiempo, la curva retomó su sendero descendente sin interrupciones. El punto más bajo de consumo de toda la jornada se registró a las 15:05, cuando terminó el partido. Recién a partir de ese momento, y de manera muy paulatina, la demanda inició una recuperación sostenida a medida que el país intentaba regresar a su actividad habitual.