Pese a los incentivos del Gobierno, la inversión privada cayó un 7,6% en el primer semestre del 2026

El indicador elaborado por Orlando Ferreres & Asociados registró una baja interanual del 6,2% en junio y acumuló un retroceso en los primeros seis meses del año.

La Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) cayó un 7,6% durante el primer semestre del 2026, según reveló la medición realizada por la consultora Orlando Ferreres & Asociados.

Pese a los esfuerzos del Gobierno por atraer divisas mediante beneficios extraordinarios para los inversores privados, entre ellos los contemplados en el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), los proyectos anunciados bajo este esquema todavía no lograron traducirse en una recuperación sostenida de la inversión en el conjunto de la economía.

En la comparación mensual, el IBIM retrocedió 0,4%, en una dinámica que la consultora caracteriza como de "serrucho", con alternancia entre subas y bajas. De esta manera, la inversión de junio se ubicó como la tercera más baja desde octubre de 2024, solo por encima de los registros de abril de este año y noviembre del año pasado.

El principal deterioro se observó en los equipos durables de producción. La inversión en bienes nacionales descendió 9,5% interanual, mientras que la correspondiente a equipos importados se desplomó 12,7%. La construcción, en cambio, fue la excepción y registró una leve mejora del 0,4% respecto de junio de 2025.

"Al promediar el año en curso la inversión sigue marchando a niveles muy bajos", señaló Ferreres en diálogo con Ámbito. El consultor señaló que no se identificaron señales contundentes que permitan anticipar una recuperación sostenida. No obstante, la consultora consideró que la contracción podría continuar desacelerándose durante los próximos meses.

El RIGI aparece como uno de los principales factores que podrían modificar esa trayectoria. El régimen ofrece ventajas fiscales, aduaneras y cambiarias para atraer grandes inversiones, aunque Ferreres advirtió que los plazos de ejecución de los proyectos son flexibles y dependen de los cronogramas definidos por las empresas.

Incertidumbre sobre el impacto del RIGI

Un informe de la consultora Fundar cuestionó que el diseño de los incentivos del RIGI y la ausencia de mecanismos suficientes para vincular los grandes proyectos con proveedores y otras actividades económicas.

Así, pese a los beneficios ofrecidos por el Gobierno para captar capitales y generar un mayor ingreso de divisas, la inversión continúa sin convertirse en un motor amplio de la economía. El desafío para la segunda mitad del año será determinar si los proyectos anunciados bajo el RIGI logran finalmente traducirse en un repunte concreto o si la actividad seguirá dependiendo principalmente de sectores puntuales como el agro, la minería y la energía.