La recaudación tributaria empató con la inflación en agosto y suma dos meses sin caídas

Los ingresos tributarios nacionales alcanzaron los $20,5 billones en agosto, con un incremento del 33,5% interanual. El fuerte desplome del IVA fue compensado por las postergaciones del vencimiento del Impuesto a las Ganancias y los ingresos agroexportadores.

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informó que en agosto los ingresos tributarios alcanzaron un total de $20,5 billones, registrando una suba nominal interanual del 33,5%. Sin embargo, al contrastar esta cifra con la inflación promedio de la economía (que acumuló un 33,8% interanual y se habría ubicado en 1,6% mensual en agosto), los recursos mostraron un estancamiento absoluto, aunque el Gobierno nacional celebró haber sumado dos meses seguidos sin caídas reales de recaudación.

El dato más alarmante para la economía familiar se observa en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el principal termómetro del consumo en el país. Este tributo sumó $6,68 billones, lo que equivale a un desplome en términos reales del 6,1% interanual. La contracción se debió a un retroceso del componente impositivo local (asociado a las compras diarias en comercios y supermercados) y a un derrumbe del 12,6% en el IVA Aduanero. Esta caída real del IVA delata la parálisis del consumo y el estancamiento de la actividad comercial.

En sintonía con la recesión interna, los recursos destinados a la Seguridad Social alcanzaron los $4,83 billones, reflejando un virtual estancamiento en términos reales. A pesar de los programas de incentivo oficial y los beneficios fiscales para regularizar las relaciones laborales, los ingresos previsionales no logran ganarle a la inflación. Desde el propio organismo de recaudación reconocieron que detrás de este comportamiento real negativo se encuentra el impacto directo de la pérdida del empleo registrado y el fuerte retroceso que vienen sufriendo los salarios reales frente al costo de vida.

El Gobierno dependió exclusivamente de factores excepcionales y de impuestos que no se vinculan al consumo de la clase trabajadora. Por un lado, el Impuesto a las Ganancias aportó $4,63 billones (un alza real del 8,8%), impulsado por un fuerte incremento en los anticipos de las sociedades y un efecto de calendario por la prórroga del vencimiento para las personas humanas. Por el otro, los Derechos de Exportación tuvieron un salto real extraordinario del 93,3% ($1 billón), beneficiados por la mejora de precios de la soja y una base de comparación interanual sumamente baja.

Por último, al evaluar el acumulado de los primeros ocho meses de 2026, queda expuesto el impacto del ajuste en la actividad económica general. Entre enero y agosto, la recaudación tributaria acumulada totalizó $153 billones, sufriendo una caída real de entre el 2,9% y el 4% en comparación con el mismo período del año anterior. Esta persistente contracción se sostiene sobre el deterioro de los tributos vinculados a la producción local y el financiamiento de las Pymes, como el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios (que cayó un 8% real debido a un día hábil menos y nuevas exenciones) y los Derechos de Importación, que sufrieron un retroceso real del 18,4% por el freno de la producción.

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