La morosidad de tarjetas de crédito y créditos personales registró en junio la primera tregua tras un año y medio de suba ininterrumpida. De acuerdo a cifras preliminares del Banco Central, los atrasos lograron estabilizarse en el sector bancario, aunque continúa su tendencia ascendente en las billeteras digitales y demás entidades financieras no bancarias.
Un informe de la consultora 1816 elaborado sobre la base de la Central de Deudores (Cendeu) del Banco Central detalla que la morosidad de las familias dejó de subir por primera vez desde octubre de 2024 y se ubicó en 12,7%, una décima por debajo del registro de mayo.
La consultora destacó que se trata de un cambio relevante luego de 19 meses consecutivos de incrementos en los niveles de irregularidad. "Tras 19 subas mensuales consecutivas, la irregularidad del crédito de las entidades financieras al sector privado dejó de subir en junio", señaló el informe.
Según sus estimaciones preliminares, la mora total del sector privado descendió de 7,7% a 7,6%, mientras que la correspondiente a las empresas permaneció estable en 3,5%. Los datos anticipan las cifras que el Banco Central difundirá a fines de agosto en su Informe de Bancos.
Freno en el aumento de la morosidad: las causas
Este freno responde a una suma de causas, según el reporte. Por un lado, la expansión de la masa crediticia total impidió que la proporción de deudas impagas siguiera subiendo. Por otro, el aumento de los créditos con mora perdió velocidad. "La caída marginal de la irregularidad de junio se debió tanto a una desaceleración en el ritmo de crecimiento del saldo de financiaciones irregulares como a un aumento en términos reales del saldo total de financiaciones", detalló 1816.
El incremento de las refinanciaciones bancarias actuó como otro factor clave para frenar el incumplimiento. Conforme a las mediciones, el monto renegociado representa el 3,4% del total prestado a los hogares y el 0,7% del dirigido a firmas, marcas que se posicionan como las más altas en décadas. A criterio de la firma analista, estas reestructuraciones "probablemente hayan contribuido a que la mora deje de aumentar en junio".
A pesar de esto, desde 1816 consideran que es prematuro dar por superada la escalada del incumplimiento. La consultora previno que "es difícil descartar por completo que la morosidad no vuelva a aumentar en algún momento del tercer trimestre", considerando que la mayoría de los actores del sector financiero experimentó un alza del deterioro en junio. En efecto, el retraso en los cobros se incrementó en 18 de las 30 entidades bancarias más relevantes del mercado.
La facilidad de acceder a préstamos a través del celular, una de las aristas del problema de la morosidad.
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A la vez, destacaron que esta mejoría no llegó al circuito de billeteras digitales y proveedores financieros no tradicionales, como empresas fintech, comercios, cooperativas y otorgantes de crédito personal simple.
En tanto la mora de las familias con los bancos bajó al 12,7%, el incumplimiento en el financiamiento concedido por entidades no bancarias siguió subiendo hasta un 33%, guarismo que duplica holgadamente al del sector bancario.
Esta disparidad evidencia, de acuerdo al documento, que las presiones sobre la economía familiar aún no se han disipado, a pesar del respiro observado en los créditos bancarios convencionales.