El fabricante de Reebok, Kappa y Kevingston entró en concurso preventivo

La empresa Fantome Group acumuló deudas millonarias y perdió a sus principales clientes por la retracción del consumo interno y la apertura de las importaciones. El proceso judicial busca evitar la quiebra y sostener las operaciones mínimas de la planta.

Fantome Group, una empresa textil que llegó a fabricar prendas para marcas como Reebok, Cheeky, Kappa y Kevingston, solicitó la apertura de su concurso preventivo para reestructurar su deuda y asegurar su continuidad operativa.

La compañía, con sede en el barrio porteño de Villa Devoto, enfrenta una severa falta de liquidez que derivó en la cesación de pagos. Los registros del Banco Central exponen que la firma acumula 33 cheques rechazados por un valor de $44.978.000.

El deterioro financiero inició en 2020 con la pérdida de Kevingston, su principal cliente. La presentación judicial explica que "al tratarse del cliente que representaba casi la totalidad del flujo de trabajo, su salida significó un quiebre estructural".

La posterior cancelación de contratos con otras marcas profundizó el desequilibrio económico durante 2025. Ante esta situación, la empresa detalló que "el concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada".

El sector textil atraviesa una crisis severa

La firma argumenta ante la Justicia que la industria en la Argentina sufre una "competencia diabólica" por la apertura comercial. A esto se suma la existencia de "muchos actores que comercializan por debajo de sus costos con el solo objeto de mantenerse en el mercado".

El caso expone un panorama alarmante para la actividad a nivel nacional. Un relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria señala que ocho de cada diez empresas perciben la falta de demanda como su principal problema actual.

Las ventas de indumentaria registran una baja del 8,4% interanual durante el primer bimestre. La presión financiera ahoga al mercado y la acumulación de stock afecta de manera directa a la mitad de las fábricas locales.