Un grupo de 89 responsables de áreas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) remitió una carta formal al presidente del organismo, Martín Porro, en la que expresaron una profunda preocupación por el deterioro de los salarios, la falta de presupuesto y la inestabilidad de los trabajadores contratados.
El reclamo de los cuadros jerárquicos advierte que la pérdida sostenida de profesionales altamente capacitados y la ausencia de mantenimiento en los equipos ponen en serio riesgo la soberanía tecnológica nacional.
El texto expone la parálisis de proyectos de escala mundial como el reactor CAREM y el RA10. A pesar de los anuncios oficiales sobre un plan nuclear con inversión privada, estas obras de infraestructura carecen hoy de los fondos básicos necesarios para su continuidad y finalización.
La misiva señala que la precarización de los contratos y el ajuste presupuestario interrumpen la excelencia de los centros atómicos. Los directivos critican además la falta de canales de diálogo con la conducción actual y la ausencia de objetivos estratégicos de mediano y largo plazo.
Los referentes técnicos exigieron una recomposición de los ingresos para frenar el éxodo de expertos hacia el sector privado o el extranjero. Esta petición cuenta con el respaldo explícito de los cuatro gremios principales con representación dentro del organismo nuclear argentino.
El conflicto en la CNEA se suma a protestas similares en otras dependencias de ciencia como el CONICET y el INTA. La nota concluye con el pedido de una política de Estado que garantice los recursos para el funcionamiento de los centros de investigación y desarrollo.