Desde la asunción del presidente Javier Milei, el entramado empresarial argentino sufrió una marcada retracción que resultó en la desaparición de 21.938 empresas. Según cifras oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el número de empleadores con trabajadores registrados cayó de 512.357 en noviembre de 2023 a 490.419 en el mismo mes de 2025.
Esta tendencia negativa equivale a un promedio de 30 cierres por día durante los primeros 24 meses de gestión. El proceso de descapitalización mostró su mayor intensidad durante el primer semestre de 2024, tras la devaluación y el ajuste fiscal, y aunque luego registró una desaceleración, solo en noviembre de 2025 se contabilizaron 892 bajas netas.
El impacto según el tamaño de la firma revela que las empresas de hasta 500 trabajadores concentraron el 99,63% de las clausuras. En contraste, las grandes compañías de más de 501 empleados explicaron apenas el 0,37% del total, lo que evidencia que la crisis afectó de manera casi exclusiva al segmento de las pequeñas y medianas empresas.
Asimismo, el análisis del ciclo de vida empresarial arroja que el 34% de las firmas que cesaron actividades tenían menos de tres años de antigüedad. Esta estadística, relevada entre el tercer trimestre de 2024 y el segundo de 2025, expone la fragilidad de los nuevos emprendimientos frente al actual contexto macroeconómico.
La crisis del sector privado se traslada a la pérdida masiva de puestos de trabajo
La contracción del parque empresarial derivó en la pérdida de 290.600 puestos de trabajo registrados, una disminución del 2,77% del total de la masa laboral. El sector más afectado en términos absolutos fue la administración pública, con 130.149 bajas, seguido por la industria manufacturera y la construcción, esta última con una caída relativa del 15%.
En cuanto a los rubros comerciales, transporte y almacenamiento encabezó la lista de desaparición de empleadores con una baja del 13,3%. Detrás se ubicaron el comercio mayorista y minorista, los servicios inmobiliarios y los servicios profesionales, consolidando una tendencia de retroceso que promedia los 400 empleos menos por día.
Finalmente, el segmento de casas particulares perdió 26.792 puestos en el periodo analizado, funcionando como un indicador crítico de la economía doméstica. Desde el CEPA señalaron que este sector "es un termómetro sensible" y que su caída es señal de que los hogares ajustan gastos, aumentando la informalidad como mecanismo de subsistencia.