Se supo cómo está Owono luego de la muerte del delantero del Tenerife Jesús de Miguel

Tras el dramático suceso en el campo de juego, el círculo íntimo del futbolista rompió el silencio para revelar la situación que padece el deportista.

El arquero Jesús Owono se encuentra profundamente abatido y atravesando un estado de conmoción absoluta tras protagonizar una desafortunada jugada que derivó en el trágico fallecimiento del delantero del Tenerife, Jesús de Miguel.

Allegados al deportista revelaron que el arquero está destrozado por las repercusiones del suceso disputado en el estadio Heliodoro, aunque remarcaron de forma categórica que jamás existió dolo en su intervención: "Es consciente de que se equivoca en la salida, pero de ahí a tener intención de hacer daño hay un mundo".

La desafortunada acción deportiva colocó al futbolista en el centro de cuestionamientos masivos y críticas públicas debido a la gravedad de los hechos sucedidos en la cancha. Diversos portales especializados recordaron la magnitud del impacto emocional que arrastra el arquero, quien se formó futbolísticamente en las formativas del Alavés tras arribar en su etapa juvenil.

Voces autorizadas que lo conocieron de cerca salieron a respaldarlo públicamente para destacar sus cualidades y desestimar cualquier versión malintencionada sobre su conducta. Rubén Arce, quien se desempeñó como preparador de arqueros, defendió firmemente el estilo de juego del futbolista al señalar que se trata de un deportista audaz que suele anticiparse fuera de los límites del área.

En esa misma línea, el exentrenador respaldó su integridad personal al sostener: "Lo conozco bien y sé cómo juega Jesús... es un portero muy atrevido, juega fuera de la línea y pongo la mano en fuego porque sé que iba al balón, pero no mide bien".

El impacto anímico sobre el arquero generó tanta preocupación en su entorno íntimo que incluso se deslizó la posibilidad de que evalúe dar un paso al costado en su carrera profesional. Arce advirtió sobre la extrema sensibilidad del jugador ante semejante tragedia institucional y deportiva, manifestando ante la prensa: "Estará destrozado y, sabiendo cómo es, que a nadie le extrañe que hasta pueda dejar el fútbol". Por su parte, Toni Seligrat, quien lo dirigió tácticamente, respaldó plenamente su calidad humana y catalogó el incidente como un episodio estrictamente desgraciado.

El entrenador enfatizó que la posición de arquero exige resoluciones en milésimas de segundo bajo máximas condiciones de tensión competitiva. Para respaldar su postura exenta de culpabilidad dolosa, Toni sentenció ante los medios: "Para mí está fuera de toda duda que la acción de Owono sea intencional... no ha habido una mala intención, estoy seguro. Jesús es un chaval de diez, muy profesional, con buen fondo y, sobre todo, una buena persona".

Qué podría pasar con Owono, el arquero de Andorra que chocó con Jesús de Miguel

El gravísimo episodio protagonizado por Jesús Owono abrió un fuerte debate legal en España sobre las posibles implicancias judiciales que podría afrontar el deportista tras el trágico desenlace. Expertos en normativa deportiva recordaron que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) estipula pautas precisas basadas en la intensidad de las acciones y el peligro generado hacia la integridad física del contrincante. Bajo esos parámetros reglamentados en la Regla 12, la jugada en cuestión ameritaba una sanción disciplinaria severa que derivara en la tarjeta roja de manera directa.

Más allá del ámbito estrictamente futbolístico, especialistas en derecho comenzaron a evaluar si el suceso ocurrido en el campo de juego es susceptible de derivar en una causa penal contra el guardameta. Para que prospere una imputación de esta índole, los estrados judiciales exigen comprobar de manera fehaciente que la conducta desplegada encaje perfectamente dentro de alguna figura contemplada en el derecho punitivo vigente.

Dentro del abanico legal analizado, el artículo 142 del Código Penal regula el tipo de homicidio por imprudencia, el cual se divide en modalidades que podrían ser estudiadas por los tribunales. Dicha figura jurídica contempla una variante grave sancionada con penas de prisión que oscilan entre uno y cuatro años, mientras que la tipificación calificada como menos grave prevé sanciones económicas mediante multas de tres a dieciocho meses.

Sin embargo, los expertos advierten que la definición final de la carátula judicial dependerá exclusivamente de los informes médicos oficiales y de establecer un nexo causal directo entre el impacto y el fallecimiento.

El panorama procesal cambiaría de manera radical en caso de que la justicia lograra acreditar fehacientemente que el guardameta obró mediante una conducta deliberada y con pleno propósito de lesionar a su colega. De comprobarse ese hipotético escenario de deliberación, la tipificación del expediente migraría hacia la figura de homicidio doloso establecida en el artículo 138 del Código Penal, cuya escala punitiva prevé encierros efectivos de diez a quince años.

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