Profundo dolor: murió un histórico del automovilismo argentino a los 88 años

Un ícono de la actividad dice adiós dejando un legado imborrable en el corazón de los amantes de la velocidad.

El automovilismo nacional está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Tulio Crespi, una figura emblemática que dedicó más de seis décadas a la preparación y fabricación de vehículos de competición. La triste noticia fue comunicada por su círculo íntimo, desde donde también difundieron un emotivo texto de despedida que el propio creador redactó antes de su partida para repasar una trayectoria inigualable que dejó una huella imborrable.

Sus primeros pasos se remontan a la década del 60, cuando decidió dar un salto audaz al construir un monoposto con motor NSU con el que debutó y ganó en el autódromo de Buenos Aires. Con el correr del tiempo, su taller se transformó en una usina de vehículos, donde nacieron los emblemáticos chasis Tulia y una incalculable cantidad de autos formativos. Su sello resultó clave para el desarrollo de la Fórmula Renault Argentina, además de vincularse estrechamente con el TC, el TC 2000 y categorías sudamericanas.

A lo largo de su carrera, el constructor logró trascender las fronteras del país al exhibir sus creaciones en el prestigioso Salón del Automóvil de París en 1975. Además de colaborar en proyectos históricos como el recordado Petiso-Torino de Nasif Estéfano o armar réplicas para una serie dedicada a Ayrton Senna, comandó estructuras propias en la pista y trabajó codo a codo junto a referentes de la talla de Guillermo Ortelli, llegando a ensamblar más de mil máquinas de carrera.

En la emotiva carta que trascendió tras su partida, el legendario preparador dedicó sentidas palabras de gratitud a los allegados, colaboradores, proveedores y corredores que lo acompañaron durante su extenso camino en la disciplina. Para definir el espíritu con el que encaró su pasión durante toda la vida, eligió autodenominarse con una icónica frase que sintetiza su valioso legado deportivo: “un laburante del fierro”.

La carta de Tulio Crespi que dejó escrita antes de morir

Si están leyendo esto, es porque me tocó largar mi última carrera.

Quiero que sepan que me voy en paz, tranquilo, después de pelearla como pude con esta enfermedad que me tocó al final del camino. Pero no quiero que hablen de eso. No quiero que me recuerden por cómo me fui, sino por cómo viví.

Viví 88 años haciendo exactamente lo que amé. ¿Cuánta gente puede decir eso?

Nací prácticamente en Chacarita con un martillo en la mano. Fui creciendo, laburando, aprendiendo de los fierros, y con mucho sacrificio me fui a Balcarce a hacer mi vida y mi historia. Ahí construí todo lo que soñé de pibe.

Gracias.

Gracias a mi familia, que me bancó siempre. Que me perdonó las horas en el taller, la grasa en las manos, los domingos en el autódromo en vez de en casa. Sin ustedes, nada de lo que hice hubiera tenido sentido. Ustedes fueron mi verdadero campeonato.

Gracias a mi equipo de trabajo, a mis empleados y a mis proveedores, que juntos creamos las primeras piezas únicas de un auto de competición. Cada chasis, cada soldadura, cada pieza hecha a mano lleva el esfuerzo de todos. Nada lo hice solo.

Gracias a todos los pilotos que confiaron en mí. A los que se subieron a un Crespi sin saber si iban a llegar, pero con la ilusión intacta. Cada triunfo suyo fue mi triunfo.

Gracias al ambiente del automovilismo. A los mecánicos, a los chapistas, a los rivales que fueron amigos, a los que me enseñaron cuando yo no sabía nada y a los chicos que hoy venían a preguntar. Yo nunca me creí más que nadie. Fui un laburante del fierro, un artesano que tuvo la suerte de convertir su pasión en su trabajo.

No estén tristes por mí. Sigan haciendo ruido. Sigan armando autos en talleres chiquitos pensando que pueden ganarle a los grandes, porque yo pude y lo hice.

Dejo mi fábrica en manos de mis hijos para continuar mi legado. Queda todo ahí, para que siga girando.

Gracias por estos ochenta y ocho años de confianza. ¡Viva la vida, vamos que se puede!

Gracias, gracias, gracias