La traición de Goyo Peralta a Ringo Bonavena

Ambos boxeadores tenían ideologías políticas distintas que los enemistaba, pero el nacido en Parque Patricios accedió a una pelea para que Peralta pudiera viajar a España y escoltar a Juan Domingo Perón.

La pelea entre Osca “Ringo” Bonavena y Gregorio “Goyo” Peralta en 1965 es recordado por tener un récord de asistencia: más de 25 mil personas pagaron su entrada para estar en el Luna Park. Ambos tenían vidas distintas: Peralta era muy peronista y peleaba solo pensando en el General y, ese día, le prohibieron subir al ring con una bata que decía “Perón vuelve”. Mientras que Bonavena era antiperonista, de una familia radical y el ringside “estaba con él”.

La pelea la ganó Ringo, y Peralta nunca entendió que los dichos de Bonavena antes del enfrentamiento eran para publicitar la pelea, para que fueron esos 25.236 espectadores al Luna Park.

Cuando terminó la pelea, en el vestuario, Ringo invitó a Goyo a su programa que tenía en televisión llamado “Los ravioles de Doña Minga”, pero Peralta se negó.

A lo largo de los años, esta enemistad entre ambos boxeadores argentinos se fue agigantando y la distancia entre ellos fue cada vez mayor, pero la idea de Peralta de ir a escoltar a Perón a España hizo que necesitara de la ayuda de Ringo para poder recaudar el dinero.

Fue así que los amigos de Peralta le recomendaron hacer un enfrentamiento en Uruguay contra Bonavena, lo que le permitiría económicamente poder instalarse en Madrid.

Ringo se negó a ese favor, pero con tantas insistencias dijo que solo accedería sin Goyo se lo pedía personalmente: Peralta fue hasta la suite del Hotel Alvear y se lo pidió, pero Bonavena le ofreció plata y le explicó que la pelea no se la iba a dar. Sin embargo, después de tanto insistir, el nacido en Parque Patricios finalmente accedió y el enfrentamiento se programó.

El encuentro finalmente se dio en agosto de 1969 y, si bien terminó en empate, Ringo se sintió traicionado por su contrincante porque las cuerdas estaban flojas para que se luciera Peralta, es decir, Goyo se caía contra las cuerdas y Ringo no lo podía agarrar. Aquel día, Ringo se sintió vulnerado en la amistad.

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