El gen argentino y sus extremos, resumidos en la noche del Maracaná

Por un lado, el nuevo ejemplo de la Scaloneta, defendiendo lo nuestro y a los nuestros. La sensibilidad, la lucha, la rebeldía y el goce total. Y, en el final, otra vez la incertidumbre, los rumores y la polémica.

Siempre luchando, nunca en paz. Una noche que resume el gen argentino. Una realidad, para bien o para mal, de la que -parece- no podemos escapar.

Fue emocionante ver a los jugadores, sensibles, de rápidos reflejos, ir directamente hacia el foco de conflicto, donde los salvajes policías brasileños estaba apaleando a los hinchas argentinos…

Sin importar que faltaban segundos para comenzar un clásico muy esperado, mirado por el mundo y en el mismísimo Maracaná. No le importó nada a Messi y compañía. Muchachos empáticos, fueron hasta el lugar y hasta intentaron llegar a la platea para detener la salvajada. No fue uno, sino varios. La foto viralizada es del Dibu, buscando atajar un palazo como lo hizo ante Kolo Muani o, más tarde, contra Martinelli. Pero hay otros, incluso se vio al kinesiólogo histórico metido entre policías e hinchas.

Recién cuando todo se calmó un poco se fueron del lugar. Directo al vestuario. El gestito de Leo con la manito y el “vamos” se notaron claramente. Un mensaje de que, a veces, no todo es siga a siga. Tal vez podamos debatir qué era lo mejor, si jugar o no, si parar la pelota, una vez decir basta a todo el circo, dejando claro que no todo es el negocio detrás de un partido…

Pero, es verdad, era heavy. Podía haber consecuencias si no se jugaba. Había motivos para hacerlo, pero también represalías, sin dudas. Quita de puntos, sanción económica y quién sabe qué más para el campeón del mundo. Justo en el mejor momento de la historia.

No debe haber sido fácil estar en ese vestuario, el digerir la bronca de lo vivido a sólo metros y decidir qué hacer.

No estamos acá para analizar lo que pudo ser, sino lo que se hizo. Y los muchachos volvieron a la cancha, pese a la bronca y la angustia. Seguramente recordando aquel episodio de la pandemia, donde un oficial brasileño entró para buscar a tres jugadores argentinos por “violar el protocolo” y el partido no se jugó ante semejante locura. Y seguramente también volvieron enojados al haber visto -o haberse enterado- que un par de “colegas” -Jesus y Rodrygo- se habían mofado de su decisión de irse al vestuario, en vez de solidarizarse ante la barbarie.

otamendi gol argentina brasil
Un golazo épico que fortaleció a la tropa y confundió a un rival que ya venía golpeado.

Un golazo épico que fortaleció a la tropa y confundió a un rival que ya venía golpeado.

Volvieron y jugaron con cabeza fría y corazón caliente, como caracteriza a este equipo tan especial. Primero defendieron a sus hinchas, luego la camiseta y después su honor. Y el campeonato del mundo, de paso. En un clima hostil, de nerviosismo, y pese a haber sido superado por momentos, como cuando Brasil tomó una página del plan de Bielsa y presionó al mediocampo nacional, el mejor del mundo, para no dejarlo jugar y dejarlo limitado en variantes.

Pero el fútbol de alto vuelo no es lo único que hace grande a este seleccionado. Tiene enjundia, tiene actitud, tiene oficio, tiene carácter y tiene alternativas. En este caso, en el peor momento, surgió Dibu, otra vez con los pies como ante Francia, y luego la personalidad para atacar, generar el córner y que surgiera Air Otamendi, con un salto y un hang time estilo NBA. Golazo épico que fortaleció a la tropa y confundió e impacientó más a un rival que ya venía golpeado.

Lo hicieron ellos, otra vez. Otro ejemplo: de pensar en el otro, de empatía, de lucha, de no renunciar ni darse por vencido, de saber sufrir para luego de disfrutar…

Pero, claro, somos argentinos y parece que no podemos disfrutar ni estar en paz. A veces ni siquiera por minutos.

Cuando todo eran festejos, saltos, risas, cantos, “el Brasil decime qué se siente…” y el “shhhh, un minuto de silencio…”, comenzó la conferencia de prensa y Scaloni dejó una granada debajo de su silla. “Tengo que pensar si sigo”. Boom. ¿Ya no tiene energías o está enojado con la dirigencia? Otra vez incertidumbre, bronca, dudas, incógnitas, rumores, polémicas…

Los extremos otra vez. En una misma noche.

Argentina. No lo entenderías.

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