Llegar a Primera División no es fácil y son muchos los jugadores que se quedan en el camino. Por eso todos se sorprendieron cuando un futbolista desconocido debutó en el fútbol paraguayo a los 31 años, a pesar de que claramente no tenía condiciones: resultó ser un narcotraficante que cumplió su sueño y ahora está prófugo.
Se trata de Sebastián Marset, uno de los líderes narco más buscados de Sudamérica. Está señalado como líder del Primer Cartel Uruguayo (PCU), que tiene vínculos muy estrechos con el Primeiro Comando da Capital (PCC) de Brasil. Actualmente se encuentra en la clandestinidad, ya que Interpol emitió una orden de captura internacional en su contra por presunto tráfico de drogas hacia Europa.
Sin embargo, eso no ha impedido que dé entrevistas y suba contenido a las redes sociales. Hace unos años, antes de ocultarse, incluso se dio el lujo de usar el dinero que ganaba en el narcotráfico para lanzarse como futbolista profesional: buscó clubes con problemas económicos y compró su lugar como titular.
Sebastián Marset
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La historia de Sebastián Marset
Sebastián Marset debutó como futbolista en 2021 con la camiseta de Deportivo Capiatá de Paraguay. El hombre, que en ese momento tenía 31 años y ningún antecedente como jugador profesional, llamó la atención de todos al llegar a los entrenamientos en un Lamborghini y pedir el dorsal número 10.
Enseguida quedó claro que no era habilidoso con la pelota, pero el técnico no podía sacarlo y los árbitros no le cobraban las faltas. A cambio, Marset pagaba los sueldos (y varios miles de dólares extras) de sus compañeros y otros empleados del club. También invirtió en las instalaciones del club.
Sin embargo, Deportivo Capiatá terminó descendiendo a la tercera división paraguaya después de que, entre otras cosas, el narco errara un penal que tiró cinco metros por encima del travesaño. Poco después se esfumó del club, mientras las autoridades policiales lo buscaban por toda la región.
En 2023, Marset reapareció como jugador de Los Leones El Torno FC de Bolivia, donde compró su lugar con las mismas tácticas. En esta ocasión eligió la camiseta número 23 en honor a su ídolo, David Beckham, aunque jugó poco tiempo antes de volver a escaparse. Aún hoy continúa prófugo.