Con la desvinculación de Izquierdoz ya arreglada con el Consejo de Fútbol, Boca deberá afrontar la salida de uno de los juveniles más prometedores de los últimos años y ya comienza la cuenta regresiva para evitar que se vaya libre.
Con la desvinculación de Izquierdoz ya arreglada con el Consejo de Fútbol, Boca deberá afrontar la salida de uno de los juveniles más prometedores de los últimos años y ya comienza la cuenta regresiva para evitar que se vaya libre.
Se trata de Agustín Almendra, quien hizo estallar un nuevo conflicto en el club luego de avisar que no renovará su contrato, el cual vence en junio 2023. De esta forma, los dirigentes tienen poco menos de un año para venderlo y, de esta forma, asegurar que ingrese dinero a las arcas del club por su ficha.
El objetivo es, entonces, buscarle club lo antes posible para que no suceda lo que ocurrió con Cristian Pavón y el Toto Salvio, que emigraron del equipo de la Ribera en condición de libres.
Según señaló Olé, el volante afirmó que "no la pasó bien estos meses", lo cual constituyó el principal motivo para rechazar la renovación del contrato. A pesar de que parecía que con la salida de Sebastián Battaglia, volvería a tener minutos en el primer equipo, sería una decisión tomada.
Almendra, después de su pelea con el anterior entrenador, continúa sancionado por el Consejo y jugando en Reserva. En ese sentido, transferirlo podría ser difícil dado que hace un buen tiempo que no integra el plantel de Primera y por ende, se dificulta que los clubes lo vean.
En 2019 el Nápoli había ofertado casi u$s30 millones por el juvenil que en ese entonces tenía 19 años. El desafío, entonces, será que Boca pueda ponerle precio y venderlo antes de quedarse con las manos vacías.