A un año de que comiencen los Juegos Olímpicos de París 2024, todavía no hay definiciones sobre las situaciones de Rusia y Bielorrusia. En el acto oficial presidido por Thomas Bach, donde se instaló el contador oficial, la autoridad invitó formalmente a 203 países y no se proclamó sobre estas dos naciones puntuales.
Tony estanguet y usain bolt bach
Thomas Bach inauguró el reloj oficial y posó con la antorcha olímpica. Acompañan Tony Estanguet y Usain Bolt.
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Se trata de un conflicto que aún no encuentra solución. A mediados de julio, tras un fuerte comunicado, el COI ya había precisado que no enviaría invitaciones a Rusia ni Bielorrusia, países que fueron excluidos de las competiciones internacionales tras la invasión de Ucrania por parte del ejército ruso en febrero de 2022.
Aunque la instancia de Lausana insiste desde marzo en que decidirá "a su debido tiempo" sobre la delicada cuestión de la presencia bajo bandera neutral de deportistas rusos y bielorrusos en París, el suspenso se mantenía respecto a las invitaciones oficiales, tradicionalmente dirigidas a los Comités Olímpicos Nacionales un año antes de la ceremonia inaugural.
Aun cuando el COI aceptase a los deportistas de los dos países en la cita olímpica, bajo bandera neutral, su presencia se anuncia limitada: su participación en deportes colectivos o en pruebas por equipos "no puede ser considerada", repite la organización desde marzo, y la federación internacional de atletismo -principal deporte olímpico- sigue rechazando su reintegración en sus competiciones.
El problema de toda esta cuestión es que, en la carta olímpica, está expresamente detallado que se encuentran prohibidas las manifestaciones políticas dentro del marco de los Juegos Olímpicos. Tal como ha sucedido alguna que otra vez con israelíes y palestinos, no se descarta que existan actitudes o gestos que hagan alusión al conflicto bélico que azota a ambos países.
Además, una posible inclusión de los atletas rusos y bielorrusos provocaría un fuerte descontento por parte del Comité Olímpico Ucraniano, el cual se encuentra sólidamente unido en este reclamo. Sin embargo, todavía no hay indicios de un posible boicot en caso de que la decisión se torne favorable a los atletas rusos.
Lo cierto es que esta novela tiene varios capítulos: durante las últimas semanas se conoció que Rusia estaría dispuesta a competir sin himno ni bandera, aunque el propio ministro de Deportes aclaró que "de ninguna manera los deportistas firmarán declaraciones políticas contra la guerra en Ucrania".
En Rusia son optimistas sobre la inclusión de la delegación, piensan que un año es mucho tiempo y hasta desestiman realizar un posible boicot como ha sucedido en Los Ángeles 1984.
Si bien los atletas continúan en el proceso de clasificación para París 2024, World Athletics es implacable. Esta situación genera, por supuesto, divisiones entre los propios dirigentes de las federaciones, que cuentan con opiniones diversas sobre la participación o no de Rusia y Bielorrusia y, paulatinamente, fueron flexibilizando la negativa en la participación.
De todas formas, la realidad es que la relación Rusia - olimpismo parece estar rota hace tiempo. Desde el escándalo que se desató por el denominado "dopaje de Estado", promoviendo el consumo de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento entre 2011 y 2015 (contemplando Beijing 2008 y Sochi 2014), el vínculo no volvió a ser el mismo.
Luego de una investigación que llevó 5 años de trabajo, se descubrió que más de 1000 atletas incurrieron en casos de doping positivo en, al menos, 30 deportes. Finalmente, el TAS dictaminó que los rusos no podrían competir hasta el 16 de diciembre de 2022; reduciendo a la mitad la pena inicial, provocando un repudio general, ya que la AMA (Agencia Mundial Antidopaje) había propuesto que fueran vetados de todos los eventos deportivos durante cuatro años.
Los rusos no fueron los únicos que se quedaron afuera de la fiesta: el COI tampoco cursó la invitación oficial a Guatemala, cuyo comité olímpico está suspendido desde octubre por problemas de injerencias políticas.
Thomas Bach mira con optimismo la realización de los próximos juegos en París
Bach, en París desde hace tres días, se mostró "muy, muy confiado" en el éxito organizativo de los Juegos de 2024, declaró después de la ceremonia oficial de invitación en la sede del Comité de Organización de París-2024 en Saint-Denis, en las afueras de la capital.
"He vivido unas jornadas excelentes aquí en París. Hemos visto los trabajos del Comité de Organización (...), todo esto nos da mucha confianza", insistió el patrón del movimiento olímpico.
Bach destacó que los Juegos de París "serán los más inclusivos, los más jóvenes, los más urbanos y los más sostenibles" de todos los celebrados hasta ahora.
Y recordó que la próxima edición se celebrará en "la ciudad natal" de Pierre de Coubertin, "el creador de los Juegos modernos".