Un suboficial de Gendarmería fue interceptado por cuatro ladrones que intentaron robarle mientras él, en su día de franco, se desempeñaba como chofer de aplicación. Para defenderse, usó su arma reglamentaria y mató a un joven de 15 años. Mientras tanto, los cómplices del menor aprovecharon la confusión para huir del lugar.
Tras el tiroteo, la víctima del intento de asalto logró comunicarse con la Policía, que acudió rápidamente al sitio del hecho. Poco después, los peritos de la Policía Científica iniciaron las tareas de recolección de evidencia para reconstruir la secuencia de los acontecimientos.
Durante las pericias, los investigadores incautaron una pistola de utilería con apariencia similar a un arma de nueve milímetros y una motocicleta Corven Bajaj BM de 150 cilindradas, la cual habría sido utilizada por los delincuentes y quedó abandonada en la zona.
Mientras avanza la investigación, los efectivos policiales realizan operativos de búsqueda en distintos puntos del área con el objetivo de localizar a los cómplices que lograron escapar, quienes, según las primeras versiones, habrían huido ilesos.
El gendarme fue imputado por el delito de “homicidio en exceso de legítima defensa”. La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal de Instrucción descentralizada de Esteban Echeverría, que continúa reuniendo pruebas para determinar si el accionar del efectivo se ajustó a los protocolos vigentes sobre el uso de la fuerza.