Un joven argentino que había ido a trabajar a Brasil fue asesinado en un tiroteo, en el que, además, falleció otro joven y uno resultó herido.
La víctima tenía 19 años y era oriundo de Misiones. También murió un compañero suyo y se registró un herido, que fue trasladado a un hospital.
Un joven argentino que había ido a trabajar a Brasil fue asesinado en un tiroteo, en el que, además, falleció otro joven y uno resultó herido.
La víctima, que se llamaba Antonio Manuel Cáceres, tenía 19 años y era oriundo de la provincia de Misiones, fue asesinada cuando se encontraba en la localidad de Antonio Prado, en el estado de Río Grande do Sul. El joven estaba en una vivienda en la que se cosechaban uvas junto a unos compañeros de su trabajo.
El asesinato se produjo cuando una persona arribó al lugar y atacó a tiros a los empleados, entre los que se encontraba Cáceres, quien a pesar de que se dirigió a Brasil para trabajar durante unos meses también pretendía adquirir un terreno en ese país.
Según consignó el medio misionero El Territorio, el joven perdió la vida al instante. Por su parte, uno de sus compañeros falleció en el hospital al que lo trasladaron, mientras que otro se encuentra internado asistido por los médicos.
Cuando ingresaron al lugar, los policías se toparon con un adolescente de 16 años, que tenía un arma calibre 38 con cinco municiones, y un joven de 22. Ambos afirmaron que después de escuchar el tiroteo, se dirigieron a "auxiliar a sus amigos".
El ministro de Justicia de Brasil, Ricardo Lewandowski, confirmó a medios de comunicación locales que tras una extensa investigación, y lograr una confesión validada por la Corte Suprema de Justicia de ese país, tiene la expectativa de que "brevemente" sea resuelto el asesinato de Marielle Franco, una concejal de Rio de Janeiro.
Tras la llegada al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el caso fue puesto bajo dirección de la Policía Federal en febrero del año pasado con avances significativos en la investigación, que dieron como resultado la confesión de Ronnie Lessa, un exmiembro de la Policía Militar, sospechoso de disparar el arma que mató a la activista y a su chofer Anderson Gomes.
"Sabemos que esta colaboración (...) trae elementos importantísimos que nos dan a creer que brevemente tendremos la solución del asesinato de la concejal Marielle Franco", afirmó el ministro a periodistas en Brasilia, sin detallar el contenido de la confesión, tras la validación de dicho testimonio por el magistrado de la corte suprema Alexandre de Moraes.