La "maldición rusa" sobre el séptimo hijo varón o séptima hija mujer de "convertirse en lobizón o en bruja responde a una creencia popular introducida en el país por una familia inmigrante rusa a principios del Siglo XX a partir de una costumbre de los zares y ya suman 11.381 los ahijados presidenciales en Argentina que confirman la tradición.
Tradición del séptimo hijo como ahijado del presidente en Argentina: cuántos son los apadrinados en el país
Son 29 los mandatarios, entre presidentes y dictadores, que apadrinan a los séptimos hijos varones continuos y séptimas hijas mujeres. Qué ganancias reciben del Estado.
Hasta la pandemia, el gobierno mandaba una comitiva presidencial encabezada por el edecán o la edecana, que formaba parte del bautismo. Como parte de la ceremonia, el representante del Estado entregaba una medalla, que aseguran que supo estar bañada en oro, pero con las sucesivas crisis económicas ya no tiene ese material. Aunque la sigue confeccionando la Casa de la Moneda.
El otro ranking, de ahijados ejecutivos por provincia, lo lidera Buenos Aires con 2530, seguido de Tucumán con 1223, y en el tercer lugar, Córdoba con 1068. Dentro de estos totales, según las cifras de la Secretaría General de la Presidencia, 10.015 son hombres y 1366 mujeres.
Cuál es el origen de la tradición del séptimo hijo como ahijado del presidente en Argentina
Si bien es vox populi cierta versión oficial acerca de que la costumbre nació por pedido de un matrimonio ruso que le exigió el padrinazgo al presidente Figueroa Alcorta en 1907, lo cierto es que la noción de que el séptimo varón se transforma en lobizón los viernes por la noche está muy arraigada en el campo y ya Juan Manuel de Rosas había concedido esa ventaja a los negros y mulatos del poblado del Tambor.
Rodríguez Pendás y otras fuentes coinciden en que Manuel Quintana fue el primero en reestablecer la tradición hacia 1904 y en que lo hizo con la búsqueda de premiar a las familias prolíficas refiriendo a la máxima de “gobernar es poblar”. No obstante, La Prensa publicó el hecho unos años más tarde, en 1907. Según ese matutino, José Figueroa Alcorta accedió a la solicitud de una pareja de inmigrantes rusos que pidió que él bautizara a su séptimo hijo varón, señalando una costumbre de la Rusia zarista. El bautismo sucedió, en efecto, en Coronel Pringles, el 20 de octubre de 1907.
A cuántos apadrinados de presidentes argentinos se llegó con la tradición del séptimo hijo
Instituido por decreto presidencial en la última presidencia de Juan Domingo Perón y convertido en ley en 1974, la designación todavía genera anhelos. Hasta ahora el presidente con más ahijados es Juan Domingo Perón, que gobernó el país más de 10 años. Contabiliza 1.628 ahijados. Segundo en el listado aparece Carlos Saúl Menem con 1.166, que también se mantuvo en el poder poco más de una década. Mientras que la tercera en el registro es Cristina Fernández de Kirchner, que gobernó ocho años, y figura con 1.152. Mientras que el último de la lista es Eduardo Duhalde con uno.
Duodécimo en el ranking, Néstor Kirchner tuvo 328 ahijados presidenciales. El primero, al que le pusieron su nombre Néstor Carlos Santibañez, fue cuatro días después de asumir el mandato. En 1974, mediante una resolución, la ex presidenta María Estela Martínez de Perón propuso el madrinazgo sobre los séptimos hijos varones seguidos. En su poco más de año y medio en el poder, se convirtió en madrina de 473 varones.
Meses después, la costumbre se legalizó (20.843), con un beneficio evidente: "Tendrá derecho a que el Estado nacional le asegure la realización gratuita de los estudios de nivel primario, secundario, universitario o especial que curse en establecimientos educativos oficiales; independientemente de cual fuera el sexo del beneficiario o beneficiaria".
El Estado sigue con la entrega de eso fondos. Modernizados a 2023, para el nivel inicial y primario la cifra es de $ 40.000 anuales; para el nivel secundario: $ 51.000, también por año; y para el nivel superior (universitario y no universitario) de $ 76.400. Durante la gestión de Alberto Fernández se hicieron siete bautismos pero después del covid hubo cambios. Ya no se envían las comitivas a las provincias, mandan la medalla por Correo Argentino e incluyen un certificado que antes no existía.
En 2009, la ex presidenta Cristina Kirchner modernizó la ley mediante un decreto en el que le quitó la obligatoriedad de que el séptimo varón o la séptima mujer deban ser continuos para recibir el beneficio, entre otros cambios. Siguen recibiendo una pensión anual desde el nivel inicial hasta el superior, siempre que cuenten con los certificados de alumnos regulares.
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