Tenía zumbidos en el oído y sufría de vértigo: el diagnóstico llegó tarde y reveló lo peor
El caso reabre el debate sobre los límites de los diagnósticos tempranos y por qué ciertos síntomas “menores” pueden esconder problemas de salud más graves.
El caso de una mujer que tenía un zumbido constante en el oído y el diagnóstico la sorprendió
Glenn empezó con zumbidos y vértigo en 2017, pero una resonancia fue mal interpretada y el tumor pasó desapercibido.
Durante años le dijeron que debía acostumbrarse a los síntomas y solo le dieron audífonos. En 2021 se desmayó, sufrió una convulsión y perdió recuerdos, lo que llevó a nuevos estudios.
Se descubrió un tumor cerebral grande que ya era visible en 2017 y que, sin tratamiento, habría sido mortal en pocos meses.
Fue operada con éxito, aunque aún tiene secuelas, y vive con controles por el riesgo de que el tumor reaparezca.
Durante meses, los síntomas parecían aislados y hasta fáciles de minimizar: zumbidos persistentes en el oído, episodios de vértigo y una sensación constante de inestabilidad. Sin embargo, lo que comenzó como una molestia intermitente terminó convirtiéndose en una señal de alerta que nadie supo interpretar a tiempo. La historia de este paciente vuelve a poner en foco la importancia de no subestimar ciertas manifestaciones del cuerpo.
En un principio, los especialistas atribuyeron el cuadro a problemas comunes del oído interno o al estrés, un diagnóstico frecuente en consultas por mareos y acúfenos. Pero con el paso de las semanas, los síntomas no solo no desaparecieron, sino que se intensificaron, afectando cada vez más la vida cotidiana y encendiendo nuevas señales de preocupación en su entorno cercano.
Qué le sucedía a la mujer que tenía diferentes síntomas y el diagnóstico reveló lo peor
-Glenn Lilley
Glenn Lilley, una mujer de 73 años que vive en Devon, Inglaterra, empezó en 2017 a sufrir zumbidos en el oído y episodios de vértigo. Ese mismo año le realizaron una resonancia magnética que fue evaluada por un especialista en oído, nariz y garganta, quien concluyó que no había nada fuera de lo normal ni señales de un tumor cerebral, pese a que los síntomas eran compatibles con un neuroma acústico. A la exdocente, oriunda de Yorkshire, le colocaron audífonos y le dijeron que debía acostumbrarse a convivir con los mareos.
La situación dio un giro dramático el 1 de julio de 2021, cuando Glenn se desplomó en su casa mientras bajaba las compras del auto. “Todo se volvió negro y me golpeé la cabeza contra el escalón de la entrada”, recordó. Su esposo John la llevó de urgencia al hospital, donde estaba tan desorientada que ni siquiera sabía decir su propio nombre. Según contó, había perdido recuerdos de años de su vida y creía tener 41 años en lugar de 69. Incluso, tras sufrir una convulsión, pensó que sus hijos todavía eran chicos y no recordaba que tenía cinco nietos.
Después de una semana de internación y múltiples estudios, el 26 de julio el profesor Whitfield le informó que tenía un tumor cerebral que se extendía desde detrás del ojo izquierdo hasta la parte posterior de la cabeza. Al revisar su historial médico completo, el especialista descubrió que la masa ya era visible en el estudio de 2017, cuando tenía el tamaño de una uva, pero había sido pasada por alto por el primer médico. Whitfield fue contundente: sin tratamiento, Glenn moriría en un plazo de seis meses.
Cuando finalmente fue operada el 28 de septiembre de 2021, ya necesitaba muletas para poder caminar. Tras once horas de cirugía, los médicos lograron extirpar el tumor y confirmaron que se trataba de un meningioma atípico de grado 2. Aunque no era el tipo más agresivo, existe la posibilidad de que vuelva a aparecer en el futuro, en cuyo caso podría requerir radioterapia en lugar de otra intervención quirúrgica.
Hoy, a sus 71 años, Glenn sigue padeciendo dolores de cabeza, olvidos de palabras y una extraña sensación de que su cara “se cae” al final del día, aunque no lo nota frente al espejo. También tiene secreciones constantes en la nariz y la boca, pero considera que son molestias con las que puede convivir. Por sobre todo, asegura que está profundamente agradecida de seguir con vida.