El caso de la mujer que casi se suicida por un diagnóstico que al final fue erróneo
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Durante años, Andrea consultó por síntomas y siempre fue diagnosticada erróneamente con depresión y medicada con antidepresivos.
Su estado emocional se deterioró al punto de pensar en suicidarse, y llegó a tener un plan para hacerlo. Su perro fue clave para que no tomara esa decisión, al hacerla reflexionar sobre las consecuencias de su ausencia.
Tras escuchar un informe sobre menopausia, buscó una especialista y recibió el diagnóstico correcto.
Con la terapia de reemplazo hormonal, su salud mental mejoró rápidamente y pudo reconstruir su vida.
Un diagnóstico médico puede cambiar por completo la forma en que una persona ve su vida, sobre todo cuando llega de manera inesperada y en un momento en el que nada parecía fuera de lugar. Eso fue lo que le ocurrió a Andrea Newton que, tras una consulta de rutina, recibió una noticia que la dejó en shock y la llevó a pensar en tomar una decisión extrema para enfrentar lo que creía que era un problema sin salida.
La historia, que se volvió viral en redes y en distintos medios, muestra cómo una segunda opinión puede marcar la diferencia entre el miedo y la esperanza. En un primer momento, la paciente se encontró frente a un panorama que parecía definitivo y angustiante, pero la intervención de otro especialista cambió por completo el rumbo de los acontecimientos y abrió una puerta que ella no había considerado.
Cuál era el diagnóstico real de la mujer que tenía síntomas de cambios de humor y confusión
Depresión
Practicar actividades como la meditación, el yoga y otras técnicas de bienestar y autocuidado puede ser de gran ayuda para combatir la depresión.
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Andrea contó en diálogo con The Sun que durante un largo tiempo visitó a su médico de cabecera en busca de respuestas para una serie de malestares. Pese a describir síntomas como confusión, niebla mental, cambios de humor e insomnio, una y otra vez recibió el mismo diagnóstico: depresión clínica. La ayuda que le ofrecía el sistema de salud era mínima y se limitaba a recetarle antidepresivos, además de darle folletos informativos y largas listas de espera para acceder a otro tipo de atención.
Con el paso de los meses, y ya con 52 años, su estado emocional empeoró de forma drástica. Dos años después de los primeros síntomas, Andrea llegó a un punto límite y pensó en quitarse la vida. Incluso tenía un plan definido, pero un hecho inesperado cambió todo: su perro. Ese día estaba yendo a dejar flores a la casa de una amiga por su cumpleaños, pero se sentía tan mal que ni siquiera pudo quedarse. Al estar acompañada por su mascota, tomó conciencia del impacto que su decisión tendría en él y eso la obligó a luchar contra sus impulsos, en lo que describió como la batalla mental más dura de su vida.
Tiempo después, escuchó un informe sobre la menopausia en las noticias y sintió que estaban describiendo exactamente lo que ella venía padeciendo. Decidió entonces buscar una consulta privada con una especialista en salud femenina. Allí recibió el diagnóstico correcto: no tenía depresión clínica, sino síntomas severos de la menopausia que estaban afectando profundamente su salud mental.
Al iniciar la terapia de reemplazo hormonal, el cambio fue rápido y contundente: en pocas semanas volvió a dormir bien, la ansiedad disminuyó y recuperó la sensación de bienestar. Tras un proceso largo y complejo, Andrea logró reconstruir su vida.