Su hija lloraba muy seguido en las noches y creían que eran pesadillas pero un diagnóstico lo cambió todo: qué tenía

A pesar de que los médicos aseguraban que sus llantos nocturnos eran simples malos sueños, sus padres insistieron en buscar respuestas.

  • La niña tenía tres años y sufría dolores en el cuerpo y hematomas que los médicos minimizaban.
  • Sus padres consultaron en reiteradas ocasiones, pero siempre recibían el mismo diagnóstico.
  • En otro hospital le realizaron una ecografía urgente y detectaron un tumor avanzado.
  • Tras quimioterapia y cirugía, hoy la nena está en remisión y fue premiada por su valentía.

Su hija lloraba todas las noches y le dijeron que eran pesadillas: cambió de hospital y descubrieron lo peor. Los médicos insistían en que los gritos nocturnos eran “terrores” propios de su edad, pero sus padres no se conformaron. Una segunda opinión reveló el inesperado diagnóstico.

Madeleine Cooper tenía apenas tres años cuando su cuerpo empezó a enviar señales que nadie lograba descifrar. Dolores intensos, hematomas y noches enteras despertándose entre gritos se volvieron parte de su rutina. Para sus padres, Emma y Scott, todo había comenzado después de una caída en bicicleta, por lo que al principio pensaron que era una consecuencia de ese golpe.

Pero el malestar no desaparecía y fueron en búsqueda de otras respuestas.

Diseño sin título - 2025-11-25T121440.749

Qué descubrieron los médicos sobre la niña que lloraba todas las noches

En las primeras consultas, los médicos aseguraron que no había nada de qué preocuparse. Explicaban que los gritos nocturnos respondían a “terrores nocturnos”, episodios de pesadillas que suelen causar angustia en los chicos pequeños.

Sin embargo, algo en el instinto de los padres no encajaba. Emma y Scott regresaron tres veces al consultorio, pero siempre recibieron la misma respuesta. Madeleine seguía llorando por las noches, cada día con mayor desesperación, y el dolor corporal se hacía más evidente. Decididos a obtener una explicación real, la llevaron a otro hospital. Allí, apenas los profesionales escucharon la descripción de los síntomas, ordenaron de inmediato una ecografía y ese estudio fue suficiente para revelar lo que todos temían.

Los resultados confirmaron la peor noticia: Madeleine tenía un tumor grande y ya se encontraba en una etapa avanzada de cáncer. “Fue el peor momento de nuestras vidas”, confesaron los padres, que sintieron cómo su mundo se detenía de golpe. La pequeña inició de inmediato un tratamiento intensivo compuesto por seis ciclos de quimioterapia.

Cuando logró recuperar fuerza, los médicos decidieron realizar una cirugía para extirpar el tumor y la operación fue un éxito. Con el paso de los meses, y gracias al tratamiento, las lesiones en los pulmones desaparecieron por completo. Hoy, con ocho años, Madeleine está en remisión. Recientemente, su valentía fue reconocida por Cancer Research UK for Children y Young People Star Award, un premio que distingue a niños que atravesaron enfermedades graves con enorme fortaleza.

TEMAS RELACIONADOS