Sorpresa en la NASA: en 2025 los anillos de Saturno comenzarán a desaparecer

Se trata de una desaparición óptica y no física pero, ¿cuál es el motivo?

El estudio confirma que los anillos icónicos de este atractivo planeta están siendo arrastrados por efecto de la gravedad y provoca una “lluvia de partículas de hielo” en el gigante gaseoso, que terminará de extinguir completamente al sistema de anillos, en unos 300 millones de años. Se calcula que sucederá en el año 2025.

Cómo será la situación de Saturno en 2025 según la NASA

En pocos meses los seres humanos perderemos la visión de los anillos de Saturno desde el planeta Tierra y esto se debe al llamado “equinoccio de Saturno” que ocurre cada 15 años terrestres.

Se trata de un fenómeno óptico dónde el brillo del Sol que se dirige hacia el ecuador de ese planeta hará que, desde la perspectiva terrestre, el sistema de anillos del gigante gaseoso desaparezca de nuestra vista.

Se estima que estos anillos se hayan formado en la era de los dinosaurios aquí en la Tierra.

La inclinación de Saturno en su órbita alrededor del Sol hará que los anillos queden alineados con nuestra línea de visión desde la Tierra. Por lo tanto, se creará la ilusión óptica de que han desaparecido.

Por lo pronto, no se trata de una desaparición física real del sistema de anillos de Saturno para el 2025 sino, será un fenómeno óptico de años de duración, pero resultará un excelente ensayo para imaginarnos cómo se verá Saturno en el futuro.

Cómo es el Equinoccio de Saturno

En primer lugar es importante saber que el equinoccio es el punto de la órbita de un planeta en que el Sol brilla directamente sobre su ecuador. Este fenómeno se produce dos veces por órbita y, en el caso de la Tierra tiene lugar en marzo y septiembre. Durante el equinoccio, el día y la noche tienen casi la misma duración y el Sol sale exactamente por el este y se pone por el oeste.

Saturno nasa

A unos 1.300 millones de kilómetros de la Tierra, en el planeta Saturno, los equinoccios se producen cada 15 años terrestres, y el próximo será el 6 de mayo de 2025.

Desde la Tierra, en el equinoccio saturniano se ven los anillos de lado y como una línea muy fina, realmente casi imperceptible, como si se tratara de una desaparición total de los anillos.

Cuando los rayos del Sol impactan sobre los anillos, en lugar de iluminarlos desde arriba o desde abajo, las sombras proyectadas por los anillos sobre el planeta se comprimen formando una banda muy estrecha sobre el planeta.

En estos momentos el ángulo de visión de Saturno se sitúa alrededor de los 9 grados, para 2024 se habrá reducido a tan solo 3.7 grados, y finalmente, para el 2025 el eje de los anillos se alineará en 0 grados.

Durante la próxima fase de la órbita de 29 años de Saturno, se inclinarán hacia la Tierra debido a la peculiaridad de su órbita. Este fenómeno significa que, en intervalos de entre 13.7 a 15.7 años, la Tierra se encuentra en una posición excepcional para observar a Saturno desde el lado perfecto, a una distancia de 1.200 millones de kilómetros. Durante el 2038 recuperaremos la visualización de Saturno con anillos mucho más notorios.

Cómo investiga la NASA a Saturno

En un proyecto cooperativo de la NASA, la ESA y la agencia espacial italiana (ASI), a través de la sonda Cassini exploraron el sistema saturniano durante 13 años (2004-2017) y ha tomado imágenes que muestran sombras saturnianas en los anillos que parecen más oscuros de lo habitual, justo unos meses anteriores o posteriores al equinoccio.

Las imágenes revelaron misterios en los anillos, y se descubrieron así lunas menores ocultas hasta entonces.

saturno nasa

La atmósfera del planeta está compuesta de Hidrógeno, Helio, Metano y Amoníaco. No cuenta con litosfera, ni tampoco tiene rastro de agua. La temperatura del planeta oscila alrededor de -185 °C, su traslación dura 29.46 años terrestres, mientras que su rotación 10.66 horas. Cuenta con 146 satélites naturales (o lunas, descubiertas al 8 de junio de 2023), Titán es el más popular

Los astrónomos estiman que Saturno posee entre 500 y 1000 anillos con espacios entre cada uno, algunos tienen aproximadamente 400 mil kilómetros de ancho (equivalente a la distancia Tierra-Luna), mientras que otros tan sólo 100 metros de ancho; pero, son extremadamente delgados, tan solo 10 metros de espesor en los anillos principales, lo que hace que desaparezcan cuando se observan desde un ángulo lateral, similar a un papel visto de lado. Están compuestos por partículas (bolas de hielo o rocas cubiertas de hielo), demasiado pequeñas para verlas a simple vista.

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