Un hombre fue asesinado por sicarios contratados por los compañeros de trabajo de su exmujer, luego de que ella comentara de que sufría violencia de género. Los investigadores creen que los actuales apresados atacaron a la víctima con el fin de "asustarlo" pero que "se les fue la mano".
Graciela Alejandra Iaccarino, de 46 años, confesó ante cuatro socios y dueños de una cooperativa fábrica de mates, que estaba cansada de ser agredida por su ex pareja, Miguel Emilio Michelle, de 41 años. Sus socios le avisaron que se quedara tranquila, que le iban a mandar a alguien "para asustarlo".
El viernes último, en la calle Ayacucho al 500, de La Tablada, partido de La Matanza, Michelle estaba en su casa cuando un hombre llegó a bordo de una moto y preguntó por él. El mismo extrajo un arma y le efectuó al menos cinco disparos. La Policía fue alertada y cuando arribaron a la escena encontraron a la víctima con heridas compatibles con arma de fuego.
Al parecer, la principal hipótesis se relacionó con la confesión de la mujer a sus compañeros de trabajo y que luego del hecho, la misma Iaccarino había comentado "a estos se les fue la mano". Con esos datos y otros elementos de prueba, el fiscal Marcos Borghi dispuso las detenciones de los cuatro sospechosos, quienes fueron indagados como coautores del delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego", aunque los autores materiales continúan prófugos. Se espera la indagatoria de la mujer ya que el fiscal quiere establecer si tuvo alguna relación con el hecho.