El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se consolidó en las últimas cuatro décadas como una de las instituciones científicas más reconocidas del mundo en la investigación de desapariciones, violaciones a los derechos humanos e identificación de restos humanos. Su trabajo combina técnicas de la antropología, la arqueología y la genética para reconstruir historias truncadas y devolver identidades a personas desaparecidas, en muchos casos décadas después de los hechos.
El equipo fue fundado en 1984, poco después del retorno de la democracia, en el marco de la búsqueda de personas desaparecidas durante la última dictadura militar. Ese mismo año, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) y Abuelas de Plaza de Mayo solicitaron asistencia internacional para desarrollar métodos científicos que permitieran identificar restos humanos hallados en fosas clandestinas.
Hoy, el EAAF ha vuelto, una vez más, al centro de la escena por su rol destacado en la identificación de 12 personas asesinadas en el centro clandestino de detención La Perla, que funcionó en la provincia de Córdoba durante la última dictadura militar. Durante una conferencia de prensa, el equipo informó los resultados de la campaña 2025 de búsqueda y recuperación arqueológica de personas desaparecidas en el centro cordobés, uno de los más infaustos de los casi 800 que funcionaron en el régimen instaurado en 1976.
Según detallaron, entre septiembre y noviembre del 2025 integrantes del EAAF retomaron las excavaciones en la zona de la Loma del Torito, en el predio que actualmente es la Reserva Natural Militar La Calera. Lo hizo con la colaboración del Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto y del Servicio de Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba.
De acuerdo a los testimonios de la causa, en la zona investigada existieron fosas que fueron removidas y los cuerpos que estaban allí fueron llevados a otro lugar. Durante los trabajos de 2025 se hallaron restos óseos humanos desarticulados y evidencia de antiguas fosas, algo consistente con los testimonios.
La labor del EAAF
El equipo está integrado por alrededor de 60 especialistas y tiene su sede central en Buenos Aires. Además cuenta con una oficina en Nueva York y una representación en Ciudad de México. El Laboratorio de Genética Forense, pieza clave de su funcionamiento, se encuentra en la ciudad de Córdoba.
Una parte central del trabajo del EAAF consiste en reconstruir la identidad de restos humanos hallados sin identificación. Para ello, los especialistas entrevistan a familiares de personas desaparecidas y toman muestras de ADN que luego se comparan con los perfiles genéticos obtenidos de restos óseos recuperados en distintos contextos. Estas muestras se incorporan a bases de datos que permiten realizar comparaciones masivas mediante programas informáticos especializados.
El laboratorio utiliza software desarrollado originalmente tras los atentados contra las Torres Gemelas en Estados Unidos, capaz de procesar grandes volúmenes de información genética y establecer coincidencias entre muestras de familiares y restos humanos. Desde 2006, el laboratorio procesó más de 4.500 muestras óseas de personas desaparecidas y cerca de 11.000 muestras de familiares provenientes de 20 países, lo que demuestra el alcance internacional del organismo.
De la dictadura argentina a la guerra civil española
La creación del EAAF está profundamente ligada a uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina: la desaparición de miles de personas durante la dictadura militar que se desarrolló entre 1976 y 1983. La iniciativa contó con el apoyo del antropólogo estadounidense Clyde Snow, quien impulsó la formación de un grupo de jóvenes científicos argentinos para aplicar técnicas forenses modernas al estudio de los restos encontrados en cementerios y sitios clandestinos de enterramiento. Aquella experiencia se transformó con el tiempo en el actual Equipo Argentino de Antropología Forense.
Desde entonces, el trabajo del EAAF permitió recuperar restos de personas desaparecidas entre 1974 y 1982 en distintos puntos del país y de la región, incluyendo cementerios municipales, ex centros clandestinos de detención, terrenos descampados y fosas comunes. En Argentina, Uruguay y Paraguay se lograron recuperar los restos de 1.647 personas o documentar su asesinato, mientras que 839 víctimas pudieron ser identificadas.
Entre los casos más emblemáticos se encuentra la identificación de víctimas de los llamados “vuelos de la muerte”, una práctica sistemática de la dictadura que consistía en arrojar prisioneros vivos al mar o a ríos desde aviones militares. Uno de los hallazgos más significativos fue el de Azucena Villaflor, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, cuyos restos fueron identificados décadas después gracias al trabajo del equipo.
El trabajo del EAAF también fue fundamental en la identificación de soldados argentinos enterrados como “NN” tras la Guerra de Malvinas. En 2012 el gobierno argentino solicitó la colaboración del Comité Internacional de la Cruz Roja para identificar a los combatientes sepultados en el cementerio de Darwin, en las islas Malvinas. El EAAF participó en misiones forenses realizadas en 2017 y 2021 que permitieron identificar 121 cuerpos de soldados argentinos enterrados sin nombre desde el final del conflicto bélico de 1982.
Con el paso del tiempo, la experiencia desarrollada en Argentina convirtió al EAAF en un referente internacional en materia de antropología forense aplicada a la investigación de violaciones a los derechos humanos. Sus especialistas han participado en investigaciones en más de 30 países, incluyendo Filipinas, la República Democrática del Congo y distintos territorios de la ex Yugoslavia.
El equipo también brindó asistencia en España para analizar restos de víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura de Francisco Franco, a través del trabajo de su laboratorio genético. Asimismo, colaboró en investigaciones impulsadas por organismos internacionales como la Corte Penal Internacional en casos vinculados a conflictos armados en África.
Más recientemente, el EAAF ha sido convocado para aportar su experiencia en investigaciones vinculadas a conflictos contemporáneos, como la guerra en Ucrania, donde las técnicas de identificación forense resultan fundamentales para esclarecer crímenes y documentar violaciones a los derechos humanos.